TEDxMalagueta: El pasado sigue siendo una mierda

Actualización (13/06): A la memoria de Hope Elizabeth Delozier, 18 meses, víctima de ignorantes y canallas. >>>:-(((

Sí, sí, lo sé: soy un gualdrapas y un malqueda y me merezco lo que me digas por haber desaparecido todo este tiempo. La vida, que no siempre viene como uno quisiera. Pero resulta que el pasado sábado 28 de mayo los organizadores del primer TEDxMalagueta tuvieron la amabilidad (y la inconsciencia) de invitarme a mí a dar una charla. :-P Y encima, en base a uno de mis posts más conocidos y polémicos: «El pasado era una mierda.« Se ve que no soy el único que gusta de meterse en semejantes jardines. En fin, que he pensado que lo mismo te interesa verla, así que aquí la tienes, recién publicadita:

Dos erratillas que he detectado así sólo al verlo por primera vez; el directo, que me confunde: ;-)

  • 05:30: Me lío hablando de por cientos cuando en realidad son por miles, como digo inmediatamente a continuación.
  • 14:05: Evidentemente esa no la armamos en el Paleolítico, cuando aún no había agricultura, sino más bien tirando hacia el Neolítico.

Y para que te hagas una idea de lo que cambia el directo con respecto a lo que uno tiene en mente, aquí tienes la largada que pensaba soltar originalmente:

TEDxMalagueta – Yuri – El pasado era una mierda.

Seguro que muchos habréis recibido por Internet –por Internet, precisamente– algún mensaje nostálgico de este estilo:

Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos:

Viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag. Hacíamos viajes de 10 o 12 horas con cinco personas en un 600 y no sufríamos el síndrome de la clase turista.

No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.

Andábamos en bicicleta sin casco, hacíamos auto-stop. Más tarde en moto, sin papeles.

Los columpios eran de metal y con esquinas en pico, oxidadas.

Pasábamos horas construyendo carros para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos.

Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.

Compartimos botellas de refrescos o lo que se pudiera beber y nadie se contagió de nada.

Nos contagiábamos los piojos en el cole y nuestras madres lo arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.

Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la escopeta de perdigones, antes de ser mayores de edad y sin adultos.

Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para demandar a los culpables.

Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosas de niños y se curaban con mercromina y unos puntos.

Nadie a quién culpar, sólo a nosotros mismos.

Etcétera, etcétera, y luego se preguntan:

¿Cómo lo conseguimos?

Bien, pues es que no todos lo conseguimos:

Riesgo de muerte en España entre los 5 y los 15 años, 1975-2014. Fuente de los datos: INE.

Riesgo de muerte en España entre los 5 y los 15 años, 1975-2014. Fuente de los datos: INE. (Clic para ampliar.)

Por supuesto, esto no sólo se debe a las prácticas de ese mensaje nostálgico. Los avances en la medicina, la higiene, la vacunación y aumento del nivel y la calidad de vida en general se llevan la parte del león de esta maravilla que hemos conseguido en mucho menos de una vida humana media… de ahora. Pero esas prácticas insensatas y el atraso general de la sociedad y la tecnología también tenían bastante que ver. Por ejemplo, con los coches. Eso de embutirnos en aquellos ataúdes contaminantes e inseguros para circular como locos por carreteras anticuadas conforme el número de coches se multiplicaba dio lugar a cifras como estas:

Muertes viarias en España, 1960 - 1989 y 1989 - 2014. Fuentes de los datos: DGT, INE, RACC, Ministerio de Fomento.

Muertes viarias en España, 1960 – 1989 y 1989 – 2014. No olvidemos que una de las principales causas de mortalidad infanto-juveniles son los accidentes de tráfico. Fuentes de los datos: DGT, INE, RACC, Ministerio de Fomento. (Clic para ampliar)

…lo que incluía a un buen número de criaturas y de jóvenes. Aunque en realidad, la gráfica buena es esta otra, donde puede verse que el progreso constante en vehículos, carreteras, normas de tráfico y demás han hecho caer constantemente la mortalidad vial, tanto en números absolutos como en proporción al número de automóviles en circulación:

Muertes viales en España por millón de habitantes y millón de vehículos, 1960 - 2014. Fuentes de los datos: DGT, INE, RACC, Ministerio de Fomento.

Muertes viales en España por millón de habitantes y millón de vehículos, 1960 – 2014. Fuentes de los datos: DGT, INE, RACC, Ministerio de Fomento. (Clic para ampliar)

Claro, que para morirse de joven, primero había que llegar a joven. O sea, sobrevivir a estas tasas de mortalidad infantil:

Tasa de mortalidad infantil en España, 1975 - 2014.

Tasa de mortalidad infantil en España, 1975 – 2014. Fuente de los datos: INE. (Clic para ampliar)

…que, como podemos ver, en 1975 estaba en 18,5 de cada 1.000 nacidos vivos. Esta es más o menos la cifra actual en Brasil o Vietnam. Si retrocedemos un poquito más, hasta 1950 por ejemplo:

Tasa de mortalidad infantil en España, 1950 - 2012.

Tasa de mortalidad infantil en España, 1950 – 2012. Fuentes de los datos: UNICEF, OMS, División de Población de las Naciones Unidas, Banco Mundial. (Clic para ampliar)

…vemos que estaba en 90,5 de cada 1.000 nacidos vivos. Es decir, que casi 1 de cada 10 niños no llegaba a cumplir el año de edad. Estas son cifras que sólo se ven actualmente en el Tercer Mundo profundo; lugares como la República Centroafricana o Guinea-Bissau, peor que en Angola o el Congo.

Podríamos pensar que claro, que en 1950 España era un país que había sufrido una guerra atroz apenas una década atrás y estaba sumido en una dictadura aún aferrada a aquella estupidez de la autarquía, que nos mantuvo en la miseria y el hambre mucho más de lo que habría sido necesario. Y sí, así era, pero estos son los datos para Suiza o Canadá en el mismo periodo:

Tasa de mortalidad infantil en Suiza, 1950 - 2012.

Tasa de mortalidad infantil en Suiza, 1950 – 2012. Fuentes de los datos: UNICEF, OMS, División de Población de las Naciones Unidas, Banco Mundial. (Clic para ampliar)

 

Tasa de mortalidad infantil en Canadá, 1950 - 2012.

Tasa de mortalidad infantil en Canadá, 1950 – 2012. Fuentes de los datos: UNICEF, OMS, División de Población de las Naciones Unidas, Banco Mundial. (Clic para ampliar)

Claro, eran mucho mejores. El doble, incluso el triple de buenos. Pero en los mismos órdenes de magnitud, ¿eh? Suiza estaba peor que ahora Zimbabue. Canadá, como Tanzania o la India en el presente.

También podría pensarse que estas son cosas de países ricos. Que el Tercer Mundo está peor que nunca, y todo eso. Bien, la realidad es esta:

Tasa de mortalidad infantil y esperanza de vida en el mundo 1950 - 2015, con detalle de las regiones más y menos desarrolladas y la media mundial.

Tasa de mortalidad infantil y esperanza de vida en el mundo 1950 – 2015, con detalle de las regiones más y menos desarrolladas y la media mundial. Fuentes de los datos: División de población de las Naciones Unidas. (Clic para ampliar)

…porque a todas partes, poco a poco, mucho más despacio de lo que debería, van llegando la ciencia y el progreso. Pero si seguimos esta línea, conforme vamos retrocediendo hacia atrás, la cosa va empeorando. Y no sólo en asuntos de salud. Van desapareciendo los derechos humanos. Van desapareciendo las libertades. Lo que ahora llaman bullying era meterse con el patito feo y pasaba en todas partes, a lo bestia, pero sin Youtube. Los juicios van convirtiéndose en ordalías, vendettas y ajustes de cuentas entre clanes. La democracia, donde y cuando la hubo, queda restringida a una élite exclusiva. Y donde no, garrotazo y tentetieso. En vez del desempleo, que también lo había, nos encontramos con la esclavitud. Sí, la del látigo y las violaciones. La diferencia entre eso que llaman la casta y el pueblo llano se dispara, y con ello la criminalidad. La escasez se extiende tanto que el precio del pan podía dar lugar a rebeliones y baños de sangre. Va desapareciendo esto de que casi todos tengamos ropa digna con que vestirnos, un par de comidas al día, un médico y medicamentos que curan cuando nos ponemos malos.

Al retroceder en el tiempo, el mundo va pareciéndose cada vez más, primero, a los países en vías de desarrollo. Después, a los subdesarrollados, o a vivir como bajo el Estado Islámico. Luego, a los peores agujeros del Tercer Mundo. Eso era el pasado: un Tercer Mundo con esteroides. Yo desafío a cualquiera que me escuche a que me diga una sociedad del pasado, una sociedad concreta y no fantasías, donde la mayoría de la población viviese mejor que en cualquier sociedad desarrollada del presente.

¿De dónde sale esta idealización del pasado? Bueno, pues… del pasado. A los antiguos también les parecía que su tiempo era una mierda y que tuvo que haber un pasado mucho mejor. Los griegos, ya con Hesíodo y Platón, hablaban de edades de oro en un pasado mitológico que luego habían ido degenerando a la de plata, la de bronce, la de los héroes y luego la de hierro, en la que ellos vivían. Y donde sólo cabía esperar que siguiese degenerando a la edad de plomo. También la encontramos en el Krita Yuga, la edad primera y perfecta de los hindúes. O en el Jardín del Edén. Los nórdicos antiguos también tenían la suya. Y la civilización romana estaba basada en buena parte en el mos maiorum, las costumbres de nuestros mayores, que por antiguas tenían que ser necesariamente mejores aunque algunas fuesen auténticas salvajadas. No fueron los únicos: este culto a los antiguos lo encontramos… bien, desde siempre.

Arcadia vista por el pintor Thomas Cole (1834).

Arcadia vista por el pintor Thomas Cole (1834) en su obra The Course of Empire: The Arcadian or Pastoral State (fragmento.) Original en la New York Historical Society. (Clic para ampliar)

Los griegos, en particular, nos dieron además la Arcadia: un sueño pastoralista y bucólico, primitivista, anti-urbano –las ciudades han sido siempre el foco de toda degeneración–, estrechamente vinculado a esa Edad de Oro. Lo curioso es que Arcadia, que es una región real de Grecia, era por entonces una de las más pobres y atrasadas. Todavía hoy lo lleva mal, con unas tasas de emigración enormes a lo largo del siglo XX y ahora en el XXI también. No hay nada de particular en Arcadia. Sólo nos acordamos de ella por el nombrecito en cuestión. En cambio, parece que la corrupta y decadente Atenas nos legó una o dos cositas para la posteridad. La nostalgia por el pasado ha tenido siempre este carácter rural y anti-urbano, agrario y anti-industrial, y a menudo anti-intelectual y anti-científico. No son pocos los países donde todavía se piensa que la auténtica alma de la nación está en el agro, cuanto más lejos de las grandes ciudades mejor.

En las últimas décadas, además, este… bucolismo… ha adquirido una nueva forma: el culto de lo natural frente a lo artificial. Lo natural mola. Y la verdad es que está muy bien. Las florecitas. Los pajaritos. El aire puro. Las chicas guapas, o los chicos. Los cactus. Las serpientes venenosas. La toxina botulínica. El ébola. La viruela. O el rayo, que no se nos olvide el rayo. El rayo te llena de una energía natural ¡electrizante!

Y por supuesto, que no lleve química. Que no lleve química… No sé tú; yo estoy compuesto de carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo, azufre en moléculas tan endiabladamente complejas que echarían para atrás a un catedrático de Química, ¡pero que no lleve química! A ver, hablemos claro: si no fuese por esa química y todas esas cosas que le echan a la comida y demás, estaríamos tan jodidos como lo estábamos en el pasado. Ni seguridad alimentaria, ni agua potable para grandes masas de población, ni leches. Nos moriríamos como chinches, igual que antes.

Tampoco nos olvidemos del síndrome de Frankenstein. O sea, eso de que no hay que jugar a ser dioses. A ver, oiga, usted disculpe: llevamos jugando a ser dioses desde que aprendimos a utilizar el fuego e inventamos la agricultura. Llevamos jugando a ser dioses desde que decidimos que un prójimo nos molestaba y le arreamos un garrotazo en toda la cresta. Llevamos jugando a ser dioses desde que inventamos la medicina, o la metalurgia. En cada generación hubo gente aterrada de sus correspondientes avances. Pero es precisamente jugar a ser dioses lo que nos sacó de las cavernas y nos llevará a las estrellas.

En vez de edades de oro pasadas, lo que sí podemos vislumbrar es una flecha dorada que apunta siempre hacia el futuro. Hay épocas en la que cuesta verla. Hay otras en las que es retorcida y parece apuntar hacia atrás antes de encaminarse otra vez hacia adelante. Pero si uno estudia la historia de la humanidad en el muy largo plazo, resulta que la humanidad siempre acaba yendo a mejor. Por supuesto, hay altibajos y épocas oscuras. Incluso siniestras, en las que pareció que todo se venía abajo.

Pero si a cualquier padre o madre del 300.000 a.C., del 30.000 a.C., del 3.000 a.C., del 300 a.C., del 300 d.C., y hasta del 1.900 d.C., le hubiesen dicho que llegaría un tiempo en que podría llevar a su hijo enfermo a un hospital con médicos científicos, antibióticos, TACs, analgésicos, de todo, y que luego se lo podría llevar curado a casa para bañarlo con agua calentita que sale de un grifo a precio ridículo –sí, ridículo: la leña y el carbón costaban un ojo–, meterlo en una cama sin piojos, chinches o pulgas y darle de comer toda clase de alimentos y agua potable que no lo pone más enfermo… si hubiera podido comprenderlo, si hubiera podido vislumbrarlo, habría pensado que éste debía ser el paraíso prometido en sus profecías. Y desde luego habría firmado cualquier cosa con tal de estar aquí, no allí. Aunque no podía. No sabía firmar.

¿De dónde sale pues, decíamos, esta mitología de la arcadia feliz? Yo creo que es una combinación de varios factores. Por un lado, la simple nostalgia. Cuando yo era joven… pues eso, era joven. Por otro, desengaños, injusticias e infelicidades vitales que nos hacen soñar con mundos mejores; si nos han vendido que hubo edades doradas, es fácil querer creer en ellas. También está la necesidad de aferrarse a cosas conocidas, tradicionales, en un mundo que cambia cada vez más deprisa y a veces parece que nos quiera dejar en el arcén a patadas. El miedo, puro y simple, a lo que ese mundo pueda traer. La presencia de alguna gente que juega con todo eso para arrimar el ascua a su sardina política. Y una montaña de sesgos cognitivos, empezando por el sesgo del superviviente: si nosotros estamos aquí para decir que íbamos 7 en un 600, o jugábamos en toboganes de bordes afilados y oxidados, o hicimos cualquier cochinada sin pillar nada que nos matara, o nos dieron una pedrada en toda la crisma pero lo arreglaron con unos puntos y no nos pasó nada… bien, pues es verdad, a nosotros no nos pasó nada. Tuvimos esa suerte. A quienes sí les pasó… no están aquí para contarlo.

Es cierto que, a veces, la ciencia y el progreso pueden traer sus propios problemas. Pero, ¿sabéis? Hace ahora 5 años entrevisté para la Pizarra a Konstantin Novoselov, premio Nobel de Física 2010 por sus trabajos sobre el grafeno. Y le pregunté sobre esto. Le pregunté qué opinaba él sobre ese miedo de mucha gente a una ciencia y un progreso desmandados. Me contestó:

“No se puede detener el progreso. No se puede detener la ciencia porque es parte de nuestra naturaleza, de nuestra curiosidad. Necesitamos a la ciencia, pero tenemos que asegurarnos de estudiar su impacto adecuadamente antes de usarla. Y esto se puede hacer siempre mejorando la ciencia, haciendo mejor ciencia. Hacer menos ciencia resulta mucho más peligroso que hacer más ciencia.”

Y a otra pregunta al respecto, añadió:

“A las personas nos encantan las cosas nuevas. Siempre nos obligamos a usar cosas nuevas, a pensar en cosas nuevas. Es absolutamente inevitable. Si se deja de utilizar la ciencia, estas cosas nuevas no serán científicas, y esto es mucho más peligroso que utilizar las nuevas respuestas científicas.”

Por su parte, el muy añorado Carl Sagan dejó dicho, en El mundo y sus demonios:

“Si no somos capaces de pensar por nosotros mismos, si somos renuentes a cuestionar la autoridad, entonces somos sólo marionetas en las manos de quienes están en el poder. Pero si los ciudadanos están educados y son capaces de formarse su propia opinión, entonces los que están en el poder trabajarán para nosotros. En todos los países, deberíamos enseñar a nuestros hijos e hijas el método científico y las razones por las que existe una Declaración de Derechos. Y con ello, una cierta dosis de honestidad, humildad y espíritu comunitario. En el mundo acosado por los demonios donde vivimos por el mero hecho de ser humanos, esto puede ser todo lo que se interponga entre nosotros y la oscuridad.”

Y tenían razón. Todos los problemas de la ciencia y del progreso se corrigen con más ciencia y con más progreso. Nunca volviendo atrás. Jamás volviendo atrás. En primer lugar, porque no hay ningún atrás al que volver: aunque algunas cosas parezcan intemporales, lo cierto es que el mundo cambia constantemente y ese pasado al que volver ya no existe ni volverá a existir… por fortuna. Y sobre todo, porque no había nada en él que nos conduzca a un mundo mejor. Esas eras doradas de la Antigüedad siguen siendo tan mitológicas como lo eran en los tiempos de Hesíodo y Platón. Son sólo miseria, tiranía, abusos, hambre, superstición, enfermedad y muerte. Y no hay un camino intermedio: toda sociedad que no avanza, retrocede. Pero retrocede a la nada. Lo que nos queda es seguir peleando para crear un mundo todavía mucho mejor. Pero ni hay ni debe haber vuelta atrás a aquella arcadia infeliz.

(Próximamente añadiré aquí las intervenciones del resto de los ponentes, conforme estén disponibles.)

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Park Ji-young, la heroína del MV Sewol

Salvó a casi un tercio de los supervivientes mientras los oficiales huían como las ratas. Pagó con su vida.

Park Ji-Young

Park Ji-young, de 22 años de edad, camarera y heroína del ferry MV Sewol, naufragado en la mañana del 16 de abril de 2014. In memoriam. Foto: Imgur.

Te acordarás, porque fue hace poco: en la mañana del 16 de abril de 2014, el ferry surcoreano MV Sewol naufragó con 472 personas a bordo. De ellas, 325 eran estudiantes de secundaria de un instituto público situado en una periferia obrera de Seúl. Quizá también recuerdes que el capitán y gran parte de la tripulación se cubrieron de oprobio al abandonarlos a su suerte mientras el barco se hundía. Por eso, lo que hizo la camarera Park Ji-young, de 22 años, brilla en las tinieblas con una luz aún más sobrecogedora. Y es que Ji-young fue la luz de la vida para decenas de personas que, si no hubiera sido por ella, estaban condenadas a morir.

Las causas exactas del naufragio aún no han quedado bien establecidas; la investigación está todavía en curso. Pero hay unas cuantas pistas. Para empezar el barco, construido en Japón, transportaba 3.600 toneladas de carga cuando sólo estaba certificado para 987. Una peligrosísima sobrecarga que, al parecer, ni siquiera estaba bien estibada. Además, le habían añadido recientemente dos cabinas superiores para embutir a más pasaje, desplazando así el centro de gravedad hacia arriba, lo que favorecía el vuelco. Para compensarlo, debían llevar 2.000 toneladas de agua como lastre, pero las habían vaciado al menos en parte con el propósito de acomodar la sobrecarga.

Esto no era excepcional: por infame que fuera el capitán y sus oficiales, resultaba una práctica habitual de la empresa armadora. Una empresa que tiene tela: la Chonghaejin Marine Co. Ltd. Es una cosa de esas opacas, con muy buenos contactos en el poder político, económico y judicial, de propiedad familiar a través de testaferros interpuestos. Y el cabeza de familia, o más bien famiglia, es el reclusivo multimillonario y presunto artista Yoo Byung-eon, más conocido como Ahae. Este tal Ahae fue (o es, no se sabe bien) líder de una secta evangélica suicida. A pesar del suicidio en masa de 32 de sus seguidores en 1987, Ahae salió de rositas y mantiene unos 20.000 seguidores en Corea. Por su parte, él dice que no tiene nada que ver con la empresa armadora del MV Sewol, que es cosa de dos hijos suyos. El Ministerio de Hacienda surcoreano no opina lo mismo. Mientras tanto, algunos de sus discípulos creen que Ahae es Dios y por tanto puede hacer con vidas y bienes como mejor le plazca.

Hundimiento del MV Sewol

El MV Sewol se hunde a las diez de la mañana del 16 de abril de 2004. Perecieron 287 de los 476 ocupantes, la mayoría estudiantes de secundaria, y sigue habiendo 17 personas desaparecidas que se presumen muertas. Foto: Guardia Costera de Corea del Sur.

En fin, el caso es que ya te haces una idea de la clase de empresa y empresarios de los que estamos hablando, y sus prácticas. Y si no te gustan, ya sabes: hay cola esperando para ocupar tu puesto. El MV Sewol partió de Seúl sobrecargado, mal estibado, mal lastrado y con 476 personas a bordo hacia una isla turística bastante chula que se llama Jeju. Como puede comprenderse fácilmente, era un accidente esperando a ocurrir. Y ocurrió a las 8:48 AM, doce horas después de la partida. Por motivos que aún no se han podido determinar bien, el buque viró bruscamente, los ocupantes oyeron un fuerte estampido metálico, y comenzó a volcar al momento. No seré yo quien quiera hacerle el trabajo a la comisión de investigación, pero apesta a corrimiento de carga. En esos instantes, el capitán descansaba en su camarote y un oficial novato comandaba el navío.

Hasta aquí, sólo teníamos las prácticas habituales del capitalismo corporativo más salvaje, en plan mini-chaebol. A partir de aquí, empieza la bajeza personal, individual, humana. Cuatro minutos después, a las 8:52, uno de los 325 estudiantes –chavalería de 16 y 17 años e incluso menos– logra llamar por teléfono móvil al número de emergencias (se encontraban bastante cerca de la costa) para comunicarles que el barco se está ladeando peligrosamente (este estudiante pereció también en el naufragio.) Los de emergencias le pasan la llamada al servicio de tráfico marítimo regional, que se piensan que es una broma adolescente hasta que el capitán se pone en contacto por radio (a las 8:55) para decir que bueno, que tienen un problemilla. Que el buque se está inclinando y eh… bien, puede que estén en peligro.

El servicio de tráfico marítimo (en adelante, VTS) despacha inmediatamente una patrullera. A las 9:07, el capitán comunica al VTS que el barco está volcando. El VTS le indica que evacúen inmediatamente, pero a las 9:14 el capitán contesta que eso no es posible debido a la inclinación. A las 9:18, informa que la inclinación es ya de 50º a babor. Son las 9:23 cuando el VTS ordena a la tripulación que todo el mundo se ponga los chalecos salvavidas. La tripulación contesta que no pueden comunicárselo al pasaje porque la megafonía no funciona. Una burda mentira: la megafonía funciona y le están diciendo todo el rato al pasaje que permanezca en sus camarotes, que no pasa nada. Y esa chavalería bien educada, en una cultura donde no hacer caso a los mayores es como pegarle a un padre, obedece escalofriantemente (ojo: vídeo duro, o al menos a mí me lo parece, aunque no sea «explícito».)

A las 9:25 el VTS pide al capitán que decida si evacúa o no. Que hay patrulleras y un helicóptero en camino. A las 9:30, con el helicóptero ya encima, el capitán ordena finalmente abandonar el barco. Pero o no lo hace muy bien, o el caos en el puesto de mando es ya total, o algo pasa, porque gran parte del pasaje no se entera. Apenas llega el helicóptero, el capitán dice ahí os quedáis y se larga vergonzosamente. Con él, casi toda la oficialidad. A las 9:33, los buques que se encuentran en las proximidades (esa es una de las rutas marítimas con más tráfico del mundo) comienzan a enviar botes salvavidas motorizados. Son las 9:38 cuando se cortan las comunicaciones.

Los cuatro héroes del MV Sewol

Los cuatro héroes del MV Sewol. Arriba: Park Ji-young (izda.) haciéndose una «selfie» con Jeong Hyun-seon (dcha.) Al medio: Jeong Hyun-seon con su novio Kim Ki-woong. Abajo: el único oficial que no huyó, Yang Dae-hong. Ninguno de los cuatro logró sobrevivir, pero salvaron a más de cien personas. Fotos: Korea IT Times, AP/Gillian Wong. (Clic para ampliar)

Y entonces, entre tanta ruindad y tanto miserable, apareció Park Ji-young.

Park Ji-young (o Jee-young) había sido también estudiante, en la universidad. Pero cuando murió su padre, hace dos años, se lo dejó para buscar trabajo y ayudar así a su familia. Lo encontró en el MV Sewol, de camarera, con un contrato a tiempo parcial. A sus 22 años recién cumplidos, era la tripulante más joven del ferry. Viéndola, puede uno imaginarse que para muchos debía ser sólo esa niña mona que pone cafés. Una humilde curranta, una camata, una muñequita, un ligue en potencia. En suma: una doña nadie. El mundo está lleno de nenas monas sirviendo cubatas y haciéndose selfies con sus colegas.

Pero esa muñequita tan mona ocultaba unas pelotas, o tetas, o como prefieras, que dejan microscópicas a las del caballo de Espartero. Mientras su infame capitán –con cuyo nombre no quiero manchar este post– ni siquiera encontraba tiempo para ponerse los pantalones antes de huir como la proverbial rata de sentina, Ji-young no sólo permaneció en su puesto. Al comprender que el MV Sewol se iba a pique, y que toda la cadena de mando por encima de ella se había desintegrado, tomó la iniciativa y salió corriendo al control de megafonía para ordenar al pasaje que abandonasen el barco. Ese fue el primer y único aviso que muchos tuvieron.

Por desgracia, para la mayoría era ya demasiado tarde: todo el lado de babor estaba sumergido a esas alturas y resultaba imposible escapar. Pero Ji-young no se arredró. En el lado de estribor aún quedaba mucha gente, parte de la cual tampoco podía salir debido a que el barco estaba ahora de costado, con la pared convertida en el suelo, y una puerta abierta se había transformado en un foso insuperable que les cerraba el paso. Primero, Ji-young se las ingenió para cerrarla con extraordinaria habilidad, creando así lo que después los periodistas llamarían «el puente hacia la vida.»  A continuación, les ayudó a ponerse los chalecos salvavidas y encontrar las salidas mientras el agua subía y subía y subía sin parar. Cuando Ji-young se quedó sin chalecos, corrió a la siguiente cubierta para conseguir más. Dicen que logró socorrer a unas cincuenta personas, lo que es casi un tercio de los 172 supervivientes. Ya les llegaba el agua al pecho cuando los estudiantes le preguntaron:

–¡¿Y tú no vienes?!

Ji-young respondió:

–Saldré después de vosotros. La tripulación debe quedarse hasta el final.

Y ahí siguió la muñequita de los cafés, repartiendo chalecos, enseñando a ponérselos e indicando las salidas hasta el final. Hasta el final del todo, porque Ji-young no sobrevivió. Murió ahogada. Su cadáver fue uno de los primeros que encontraron los servicios de emergencia cuando consiguieron penetrar en el barco hundido, tres días después. No llevaba puesto un chaleco salvavidas. Aseguran los testigos que se los dio todos a los pasajeros y no se quedó ninguno para ella.

Mientras la rata de su capitán y casi todos sus ratoniles oficiales se daban el piro, justo antes de que los corruptos dueños de la compañía-secta-famiglia armadora se escondieran debajo de las piedras y comenzasen a buscar la protección de sus políticos de cabecera y sus medios de comunicación, la trabajadora a tiempo parcial Park Ji-young peleó cara a cara contra el mar y la muerte con el agua al cuello –tal cual– para salvar a todos aquellos pasajeros poco más jóvenes que ella. Y no paró hasta que el mar y la muerte la derrotaron, siendo en torno a las diez de la mañana del 16 de abril de 2014; pero no sin que antes ella les arrebatara decenas de vidas luchando a pelo hasta el último aliento, a fuerza de pura valentía, responsabilidad, habilidad y sentido del honor. Con un par. O más.

Es de justicia añadir que Ji-young no fue la única tripulante del MV Sewol que estuvo a la altura. Hubo un único oficial que no huyó: Yang Dae-hong, de 45 años. Y una trabajadora administrativa del buque: Jeong Hyun-seon, de 28 años, con su novio Kim Ki-woong, de 27, que también curraba en el barco con otro contrato a tiempo parcial. Los tres se quedaron ayudando a la gente, recorriendo los camarotes en busca de pasajeros hasta que ya no pudieron salir. Los tres perecieron como Ji-young.

Pero probablemente su intervención fue la más decisiva. Si Ji-young no llega a tomar la iniciativa, dar la alerta por megafonía, cerrar aquella puerta que se convirtió en el puente hacia la vida y quedarse auxiliando a la gente que salía despavorida, ahí no se salva ni el tato. En lo que a mí respecta, por sus actos, por rastrera deserción de sus superiores y por desintegración total de la cadena de mando, la camarera Park Ji-young, de 22 años de edad, se convirtió en el auténtico capitán del MV Sewol durante los últimos minutos de su existencia, haciendo honor a las mejores leyendas de los marinos verdaderos. Haciendo aquello tan viejo de los héroes de verdad: entregar su vida con bravura infinita para que otros muchos puedan vivir. Así pues, como tal quiero inclinarme ante ella: que la tierra le sea leve, capitana Park Ji-young. Gente como usted o sus tres compañeros Yang Dae-hong, Kim Ki-woong y Jeong Hyun-seon es la que salva a esta triste humanidad. Y muchas, muchísimas gracias.

Con mi agradecimiento al blog Ask a Korean!, sin el que no me habría enterado de estos hechos.

Funeral de Park Ji-Young

Funeral de Park Ji-Young, el pasado 22 de abril, con guardia de honor de la policía surcoreana. Foto: The Hankyoreh.

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BIG’95: El gran tsunami del Mediterráneo español

Hola, ola. :-|

Maremoto de Lisboa del 1 de noviembre de 1755.

El maremoto del 1 de noviembre de 1755 llega a la ciudad de Lisboa, ya gravemente dañada e incendiada por el terremoto precedente. Grabado: G. Hartwig, «Volcanoes and earthquakes», Longmans, Green & Co., 1887. (En la colección de la Universidad de Wisconsin – Madison)

Tsunami de 2004 en Banda Aceh, Indonesia.

Banda Aceh, Indonesia, después del tsunami de 2004. Indonesia sufrió unos 175.000 muertos sin que el nivel del mar subiera más de diez metros en la práctica totalidad del país. La gran cantidad de población costera viviendo en casitas bajas de poca resistencia situadas en llanuras contribuyó significativamente a la catástrofe. Imagen: Wikimedia Commons. (Clic para ampliar)

Cuando oímos hablar de tsunamis, solemos pensar en Asia, y muy especialmente en el país que nos dio la palabra: Japón. Ciertamente, los maremotos que se dan en algunas costas asiáticas son terribles, debido a una mezcla de factores geológicos, geográficos y superpoblación (y, últimamente, añadiría yo que por ciertas centrales nucleares cuyas defensas contra los mismos resultaron ser ridículas.) Pero no son los únicos. Se da la circunstancia de que la Península Ibérica es otra de las regiones con riesgo maremotriz. Engaña, porque por estos lares no son tan frecuentes y tampoco suelen ser tan intensos. Pero el riesgo existe.

No otra cosa fue el gran terremoto y tsunami de Lisboa del día de Todos los Santos de 1755, que ya te comenté en este blog. Se le suele llamar «de Lisboa» y «de Todos los Santos» porque prácticamente aniquiló la capital portuguesa, matando (entre muchas otras personas) a una montaña de gente que se encontraba en las iglesias celebrando esa festividad, o buscó refugio en ellas. Se calcula que hubo unos 40.000 – 60.000 muertos, sobre una población en la época de 275.000 habitantes. Semejante tragedia alentó notables dudas sobre la divinidad, sus atributos, su bondad y su poder protector, alejando a muchos pensadores influyentes de la teodicea de Leibniz, contribuyendo significativamente a la difusión del racionalismo ilustrado y, de paso, creando la sismología moderna. Fue tan gordo que hubo un antes y un después de la catástrofe «de Lisboa» en la cultura occidental.

Pero yo lo entrecomillo porque no fue sólo Lisboa. El maremoto, originado en la falla Azores-Gibraltar, golpeó con fuerza desde Irlanda al Senegal. Al Sur de la Península Ibérica, causó devastación y mortandad entre el Algarve portugués y la provincia de Cádiz, con olas a las que se les han estimado hasta quince metros de altura. Se llevó por medio Ayamonte, matando a unas mil personas, más un número indeterminado de pequeñas comunidades costeras. Por su parte, el terremoto, estimado en una magnitud de 8,5, causó daños importantes en lugares tan lejanos como Valladolid o Ciudad Real. Algunas fuentes afirman que las víctimas totales rondaron las 90.000.

Animación del tsunami del Atlántico de 1755, según el modelo computacional RIFT.
Puede observarse cómo en media hora ya estaba barriendo todo el Golfo de Cádiz.
Estudio realizado por la NOAA / NWS / Pacific Tsunami Warning Center.

Terremoto y tsunami de Mesina de 1908.

El terremoto y tsunami de Italia del 28 de diciembre de 1908 mató a 123.000 personas y destruyó las ciudades de Mesina y Reggio Calabria en su práctica totalidad. Foto: Wikimedia Commons. (Clic para ampliar)

El Mar Mediterráneo tampoco es inmune a los tsunamis, sobre todo en su parte central y oriental, con fuerte actividad sísmica. El historiador griego Heródoto de Helicarnaso ya nos cuenta que, en el año 479 aEC, durante un asedio a la ciudad de Potidea, los atacantes persas que aprovechaban un repentino y sorprendente descenso del nivel del mar para atravesar el istmo fueron sorprendidos por una gran ola como nunca se había visto antes y perecieron ahogados. Aunque Heródoto era un liante, habitualmente considerado al mismo tiempo el padre de la historia y el padre de la mentira, esto describe el comportamiento de ciertos tsunamis bastante bien y puede que el relato se sustente en un hecho real. Heródoto achacó este maremoto a la ira de Poseidón.

El primero que estableció un vínculo directo entre terremoto y maremoto fue otro historiador griego, Tucídides, cuando nos cuenta de uno sucedido en el Golfo Malíaco durante el verano del año 426 aEC. Al parecer, se llevó por medio a todas las poblaciones costeras. Desde entonces, ha habido muchos más. Quizá el más conocido de todos sea el que ocurrió a primera hora de la mañana del 21 de julio de 365 EC. Un fuerte terremoto submarino con epicentro cerca de Creta arrasó Libia y Egipto, y notablemente las ciudades de Apolonia y Alejandría, matando a mucha gente. Aparecieron barcos tres kilómetros tierra adentro. El fenómeno se repitió menos de un milenio después, en el año 1303. Mucho más recientemente, durante la madrugada del 28 de diciembre de 1908, el terremoto y tsunami de Mesina, al Sur de Italia, se llevó por delante a entre cien y doscientas mil personas.

¿Y en el Mediterráneo Occidental, o sea, más o menos las costas españolas y parte del extranjero? Bien, la actividad sísmica en el Mediterráneo Occidental no es tan intensa, pero también suceden. El más reciente así digno de mención fue el 21 de mayo de 2003, a consecuencia del terremoto de Bumerdés, Argelia. Este seísmo les hizo dos mil y pico muertos en tierra a nuestros queridos proveedores de gas natural, pero también inició un pequeño maremoto que, aunque sin causar otras víctimas, provocó bastantes daños en los puertos baleares. Destrozó numerosos pantalanes y hundió más de cien barcos pequeños, recordándonos así su poder.

Pese a ello, hay quien asegura que en el Mediterráneo Occidental no pueden producirse grandes tsunamis (y aquí). Otros, en cambio, dicen que eso no está claro. De hecho, probablemente ya ocurrió al menos una vez, que sepamos. En términos humanos, fue hace mucho tiempo: unos 11.500 años, allá por el Epipaleolítico. Pero en términos geológicos, eso es nada, hace un momentín. Pudo barrer las costas de Castellón, el Sur de Tarragona y las Islas Baleares con olas de hasta unos nueve metros, puede que algo más. Hoy en día lo llamamos el tsunami del BIG’95.

Deslizamiento de tierras BIG'95 y áreas primarias de impacto del tsunami (año 11.500 BP)

Ubicación aproximada del deslizamiento de tierras BIG’95 (Epipaleolítico, año 11.500 BP) y, si se hubiera producido hoy en día, de las áreas primarias de impacto del tsunami que generó. En aquella época la costa estaba más mar adentro y, por tanto, golpeó en regiones actualmente sumergidas. Mejor versión y explicación en la fuente original: Iglesias, O.; Lastras, G. et al. (2012): The BIG’95 submarine landslide-generated tsunami: a numerical simulation. The Journal of Geology, vol. 120, nº 1 (enero 2012.) ISSN: 0022-1376. Mapa: © Google Maps. (Clic para ampliar)

BIG’95.

Frente a las costas de Castellón y Tarragona se extiende una plataforma continental llamada la plataforma del Ebro, al estar básicamente constituida por sedimentos que aportaron este río y sus antecesores al menos desde el Aquitaniense (Mioceno inferior, hace aproximadamente 23 millones de años.) Es muy suave; en algunos puntos, por ejemplo frente a la ciudad de Castellón, hay que alejarse de la orilla más de sesenta kilómetros para que supere los cien metros de profundidad, con lo que gran parte de ella debió estar emergida durante el Último Máximo Glacial. Hace 11.500 años, la línea costera debía estar todavía unos 40-50 metros más baja que ahora, y por tanto 15-20 km mar adentro con respecto a su posición actual.

Sin embargo, esta suave plataforma termina abruptamente. En la zona que nos ocupa, por las Islas Columbretes, la profundidad aumenta deprisa hacia los dos mil metros: la llamada Depresión de Valencia. [Aquí tienes un fichero KMZ del Instituto de Ciencias del Mar (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) para ver toda esta zona con detalle en Google Earth.] Se comprende fácilmente que los bordes de una suave ladera sedimentaria seguida por un desnivel de casi dos kilómetros están pidiendo a gritos un deslizamiento de tierras. Y esto fue lo que ocurrió, hace ahora once milenios y medio: 26 kilómetros cúbicos de sedimentos se desprendieron del borde de la plataforma del Ebro por la parte de las Columbretes para precipitarse hacia la Depresión de Valencia. No fue, ni con mucho, uno de los deslizamientos más grandes que se conocen. Nada que ver con los de Storegga (3.500 km3), en el Mar del Noruega, tres milenios y medio después, cuyo gigantesco tsunami separó definitivamente Gran Bretaña de la Europa Continental. Incluso mucho menos que el de 1929 frente a Terranova (Canadá), con sus 200 km3.

No obstante, debido al acusado desnivel, BIG’95 descendió rapidito, llegando a superar en algún punto los 150 km/h (> 40 m/s.) El conjunto del deslizamiento recorrió más de 110 km depresión abajo en menos de 73 minutos, cubriendo 2.200 km2 de fondo marino. Una masa de más de 50.000 millones de toneladas desplomándose a velocidades que rondan los cien kilómetros por hora (entre 70 y 150) tiene una cantidad notable de energía, y puede transferírsela al medio circundante. En este caso, el agua del mar.

Probablemente, el tsunami se formó durante los primeros minutos del colapso. Lo hizo en dos frentes, uno más rápido que avanzaba hacia las Islas Baleares y otro más lento que retrocedía hacia la costa de Castellón. El frente rápido golpeó la costa Noreste de Ibiza en primer lugar, 18 minutos después, con una ola inicial de hasta ocho metros que llegó sin previo aviso. La siguió una retirada del mar y al menos otra de unos siete que llegó pocos minutos después, y luego otras más pequeñas. Para entonces, el tsunami ya golpeaba Mallorca (en el minuto 27) aunque con olas de menor altura, entre 2 y 4 metros. Sin embargo, un fenómeno de resonancia en el sector de la Bahía de Palma pudo elevar la ola inicial hasta los diez metros por la parte de Santa Ponça. Por suerte, parece ser que las Baleares carecían de población humana en aquellos tiempos.

Animación de la llegada de un tsunami

Cuando un maremoto llega a aguas someras, la amplitud y velocidad de las olas se reducen, pero a cambio su altura aumenta. Imagen: R. Lachaume vía Wikimedia Commons.

Lamentablemente en el minuto 54 el frente lento, más energético, alcanzó la costa peninsular frente a lo que hoy en día sería casi todo Castellón y el Sur de Tarragona, más o menos. Y ahí, con toda probabilidad, había gente. No tanta como hoy en día, desde luego, y menos si pensamos en la temporada alta del turismo. Pero sí personas como los magdalenienses que ocupaban la cueva Matutano, situada en las proximidades. Esos eran homo sapiens, gente de los nuestros y todo ese rollo. Puede que familias, clanes o tribus de pescadores epipaleolíticos. Las costas y su pesca siempre han atraído a la humanidad.

Primero, se fue el mar. A continuación, regresó. El intenso efecto de asomeramiento producido por la propia plataforma del Ebro elevó las olas, puede que hasta los nueve metros. Quizá esto te parezca poco, acostumbrados como ya estamos a oír de tsunamis de cuarenta metros en el Japón, pero créeme, tú no quieres estar en el camino de un maremoto de nueve metros. Nueve metros son tres plantas de un edificio. La mayoría de las víctimas que causan los grandes tsunamis se dan en zonas donde el agua llega con menos de diez metros de altura; los puntos donde realmente superan los treinta son raros, «el máximo.» Durante el maremoto del Océano Índico de 2004, la inmensa mayor parte de los 175.000 muertos que ocasionó en Indonesia estaban en lugares donde la elevación del mar no superó los diez metros y a menudo ni siquiera los cinco. El de 2011 alcanzó la central nuclear de Fukushima con una altura máxima de 14-15 metros y ya sabes la que armó. En la práctica, medio metro basta para arrastrarte. El agua engaña mucho. Cuando llega con semejante fuerza, incluso inundaciones aparentemente pequeñas tienen un poder pavoroso. Y una vez te ha arrastrado, vete a saber dónde acabas, y cómo. De dos a tres metros ahogarán a todo el que no logre subirse a algo o sepa nadar muy bien (y tenga su día de suerte.)

El maremoto de 2004 llega a Banda Aceh, Indonesia.
Obsérvese que no es realmente muy alto, pero sólo en ese sector causó más de 31.000 muertes.

Área a menos de 9 msnm en el sector Burriana - Alcocéber

Cubierta en azul, el área que actualmente se encuentra a menos de 9 metros sobre el nivel del mar en el sector Burriana – Alcocéber. No obstante, cuando el tsunami alcanzó la antigua costa, varios kilómetros mar adentro, tuvo que inundar un área bastante superior debido a la suave inclinación de la plataforma continental del Ebro. Imagen: Google Maps / flood.firetree.net (Clic para ampliar)

El caso es que el tsunami de hace 11.500 años barrió esta costa hoy desaparecida unos kilómetros frente a lo que ahora son Burriana, Almazora, el Grao de Castellón, Benicasim, Oropesa del Mar, Torreblanca, Alcocéber, Peñíscola, Benicarló, Vinaroz, Alcanar, San Carlos de la Rápita y posiblemente hasta el Delta del Ebro (cuya formación es muy posterior, incluso posterior a la época romana.) Es imposible saber cuánta gente vivía ahí en aquellos tiempos. Si hubiese sido en nuestra época, especialmente durante la temporada turística, puede uno imaginarse lo que ocurriría.

Y… ¿puede volver a ocurrir hoy en día? Pues lo cierto es que no se sabe muy bien. Los mismos investigadores que han estudiado el BIG’95 creen que el punto donde se produjo es ahora estable a menos que hubiera un terremoto de bastante envergadura. Reconozco que un servidor se puso algo nerviosito con los terremotos vinculados al Proyecto Castor de Florentino que se produjeron durante el otoño pasado, justamente en esa zona. La presencia de la central nuclear de Vandellós algo más al Norte tampoco resultaba muy tranquilizadora. No obstante, con respecto a esto último, el Consejo de Seguridad Nuclear asegura que desde 2007 ésta dispone de «un nuevo sistema de refrigeración esencial» situado a más de 23 metros sobre el nivel del mar. Además, a raíz de lo de Fukushima, están realizando inversiones para incrementar la seguridad frente a estos fenómenos.

Sin embargo, como yo tengo mi puntito paranoico, nada, poca cosa, lo de los terremotos en una zona que ya pudo provocar un tsunami importante seguía teniéndome mosca. Así que he decidido ponerme en contacto con uno de los autores de la investigación: Galderic Lastras, profesor titular de Geología Marina de la Universidad de Barcelona. El doctor Lastras, por cierto muy gentilmente, me serena: haría falta uno bastante más intenso y cercano al talud continental que los de 2013 para iniciar, por sí solo, un deslizamiento de tierras de este calibre. No obstante, tales deslizamientos ocurren a veces porque sí; es decir, porque la ladera es o se vuelve inestable y simplemente colapsa. Pero por otra parte, el periodo de retorno (el tiempo medio que tarda en volver a ocurrir) es, obviamente, muy largo: este de hace 11.500 años fue el último que ocurrió en el sector. Decía antes que 11.500 años es un tiempo muy breve en términos geológicos, pero muy largo en términos humanos. Las probabilidades de que vuelva a ocurrir durante nuestro tiempo de vida, o el de nuestros hijos y nietos, son francamente bajas. No es imposible, por supuesto. Pero la probabilidad es muy pequeña.

No obstante, quise saber también si estamos muy en bragas o no en el caso de que esta probabilidad tan pequeña llegara a hacerse efectiva. Como ya te digo que yo soy apenas nada paranoico, molesté a Elena Tel (del Instituto Español de Oceanografía), Emilio Carreño (director de la Red Sísmica del Instituto Geográfico Nacional) y Gregorio Pascual (jefe del área de desastres naturales de la Dirección General de Protección Civil), todos los cuales tuvieron la santa paciencia de seguirme la corriente con gran amabilidad.

Vinieron a explicarme que, a pesar de los recortes, se está desarrollando un sistema de alerta contra maremotos en las costas españolas, en su mayor parte utilizando equipos ya existentes y cooperación internacional. Pero que, por su propia naturaleza, alertar de fenómenos cuya llegada se mide en decenas de minutos es complicado. Que ni esto es el Océano Pacífico, donde pueden transcurrir horas desde que se produce el terremoto hasta que llega el maremoto, ni nosotros somos los japoneses, que llevan décadas perfeccionando sus sistemas de la más alta tecnología hasta ser capaces de alertar a la población en cuestión de minutos. Y que en el caso de los tsunamis causados por deslizamientos de tierras, sin un claro terremoto que los genere, puede pasar un buen rato antes de que las boyas marítimas comiencen a indicar que ocurre algo raro. Es la detección del terremoto y sus características lo que nos permite deducir que viene la ola. Los deslizamientos de tierras se pueden captar, pero resultan mucho más ambiguos.

Sobreviviendo al maremoto.

Tilly Smith

Tilly Smith (izda.), de 10 años de edad, había prestado atención a su profe en clase. Así sabía que cuando el mar se va, es para volver con muy mal genio. Gracias a eso y a su entereza, salvó la vida de numerosas personas en una playa de Phuket (Tailandia) cuando llegó el maremoto de 2004, al dar la alerta que nadie más supo dar. Foto: © The Nation, Tailandia.

Me insisten en que la educación es importante. Durante el maremoto del Índico de 2004, una jovencita británica de diez años llamada Tilly Smith salvó a decenas de personas en una playa de Tailandia al recordar lo que les había contado en clase su profesor Andrew Kearney sobre lo que podía pasar cuando el mar se va. Tilly vio que el mar se iba y se lo explicó a sus padres. Su madre no la creía, pero su padre percibió tanta firmeza en sus palabras que avisó a otros bañistas y al personal del hotel donde se alojaban, activando así una evacuación improvisada. Cuando el mar regresó con todo su poder, fue una de las pocas playas del sector donde no hubo ni un solo muerto.

En realidad, la manera más eficaz de salvarse de un maremoto es relativamente sencilla: al primer indicio, corre. No te quedes a mirar. No pases de todo. No comentes la jugada. No intentes recoger tus posesiones ni ir a buscar el coche ni nada por el estilo. Alerta a los demás, intenta ayudar a quienes no puedan valerse por sí mismos y corre como si te fuera la vida en ello, porque te va. Aléjate del agua hacia el lugar más alto posible: montes, lomas, las plantas superiores de edificios resistentes. Si no hay otra cosa, incluso las copas de árboles grandes, difíciles de desarraigar. Lo que puedas. Una diferencia de pocos metros de altura representa la diferencia entre la vida y la muerte. Y si no hay absolutamente nada sólido a lo que subirse, simplemente corre tierra adentro. El maremoto perderá fuerza conforme avance hacia el interior. Si te pilla, intenta agarrarte a algo que flote. Hay gente que ha sobrevivido así.

¿Y cuáles son esos indicios de que viene un maremoto? Pues el primero de todos es un terremoto percibido en una zona costera. Si estás cerca de la orilla (incluyendo la de los ríos y canalizaciones próximos al mar) y notas un terremoto, ponte en alerta. A lo mejor no pasa nada, la mayoría de veces no pasará nada, pero tú presta atención. Por desgracia, este indicio no es de fiar: a menudo el terremoto se produce lejos, muy mar adentro, y no se percibe en tierra. Entonces sólo te queda lo mismo que alertó a Tilly Smith: que el mar se retire, como si de repente la marea hubiese bajado mucho. Lamentablemente, esto tampoco ocurre siempre, sino sólo cuando llega el vano de la ola en primer lugar. Otras veces, la cresta viene por delante. Entonces, la cosa se complica. Los tsunamis de verdad no son como las olas esas de hacer surf que salen en las pelis. Es más como una inundación rápida que crece y crece y crece sin parar. Si lo ves venir, ya lo tienes encima.

En este caso, bien, tenemos un problema. Cuentas con muy poco tiempo. Correr ya no vale porque, así seas Usain Bolt, el agua es más rápida que tú. Lo primero, intenta agarrarte con fuerza a algo que flote, lo que sea. No permitas que te atrape dentro de un vehículo: los vehículos vuelcan enseguida y te ahogas, además de que las carreteras y caminos se colapsan en un plis. Ni tampoco en un edificio bajo (como un bungaló, caseta, chiringuito, chalecito, nave o demás): si te quedas ahí dentro, el agua simplemente seguirá subiendo hasta llegar al techo y ahogarte. Sal como puedas. Si puedes encaramarte a algo alto, cualquier cosa, pues arriba. Una vez te veas en el agua, no intentes pelear contra ella. No puedes ganar: el mar es infinitamente más fuerte que tú y sólo lograrás agotarte enseguida. Déjate llevar, intentando mantener la cabeza fuera del agua (obvio) y evitar los golpes contra otros objetos que pueda estar arrastrando. No sueltes tu salvavidas, por precario que sea. Si no te engancha nada, lo más probable es que la ola al retroceder se te lleve mar adentro. Calma, hay personas que han sido rescatadas después de varios días en el mar, aferradas a su trozo de madera. Es normal tener miedo, mucho miedo, pero no permitas que te venza el pánico. Si se nos apodera el pánico cometeremos estupideces, y si cometemos estupideces en una situación así, se acabó la partida. Jaque mate.

Cartel de información para tsunamis en Puerto Rico

Cartel de información para tsunamis en el bosque estatal de Guánica, Puerto Rico. Las instrucciones básicas son sencillas: corre todo lo que puedas, lo más alto que puedas, y si no puede ser, lo más lejos de la orilla que puedas. Foto: G. Gallice vía Wikimedia Commons.

Otra causa de mortandad es que el maremoto puede comportarse de manera distinta en diferentes lugares de la costa. Hay gente que lo ve subir poco en otro punto de la orilla y se piensa que está segura. Tú, ni caso: a correr hacia lo alto. El comportamiento de un tsunami depende de numerosos factores muy complejos, y a lo mejor en la otra punta de la playa sube sólo unos centímetros, pero donde estás tú te mete cinco metros. Así que ojito.

Jamás hay que olvidar que un maremoto puede componerse de múltiples olas y durar varias horas. La primera ola tampoco tiene por qué ser la peor de todas, y de hecho muchas veces no lo es. Hay gente que ha muerto porque creía que, al haber escapado de la primera, estaba a salvo de la segunda y sucesivas. Tampoco faltan las personas que perecieron al acudir o regresar al área devastada tras el primer impacto, para prestar auxilio o en busca de familiares, amigos, mascotas o bienes; al hacerlo, se encontraron de bruces con el segundo golpe o los siguientes. La zona afectada por un tsunami no es segura hasta que las autoridades científicas pertinentes no digan que es segura; y aún así, con cuidadín.

Lisboa reloaded.

En general, los especialistas con los que he consultado consideran mucho más plausible (y temible) una repetición del tsunami de Lisboa que del ocasionado por el deslizamiento BIG’95. La repetición del BIG’95 es sumamente improbable; no ha vuelto a haber otro en estos últimos once milenios y medio. Pero algo como lo del día de Todos los Santos de 1755 no sería tan raro. Fuertes terremotos en la falla de Azores-Gibraltar, con maremotos que alcanzaron las costas circundantes, ha habido unos cuantos más.

Para acabar de arreglarlo, en 1755 la zona de la Bahía de Cádiz estaba relativamente poco poblada y menos urbanizada. Ahora es todo lo contrario, con el Polo Químico de Huelva –prácticamente a nivel del mar– como guinda del pastel. La base naval de Rota, donde a menudo atracan buques a propulsión nuclear, tampoco es moco de pavo. Teniendo en cuenta que un submarino de la clase Los Angeles tiene un calado de 9,5 metros cuando está en superficie y el tsunami en esa zona podría andar por los 12 – 15, no sería nada extraño que lo sacara del puerto y lo plantase, pongamos, en medio del Arroyo del Salado. En este plan. Aunque el reactor estuviera asegurado y no hubiese sufrido daños, ya puedes imaginarte las carreras hasta cerciorarse, en un momento en el que harían falta recursos por todas partes.

Con submarino o sin él, el desastre sería mayúsculo en todo el sector. Uno de los problemas de estas catástrofes es que son a la vez improbables, impredecibles y veloces. Esto no es Japón, donde está claro que vas a tener un maremoto gordo de vez en cuando (aunque aparentemente los directivos de TEPCO no se habían enterado, o querido enterar…) En España, son tan improbables como para que asignar grandes recursos a prevenirlas se perciba como un despilfarro, sobre todo en una época donde hace falta tanto en tantas partes. Al mismo tiempo, su impredecibilidad y rapidez hacen que, cuando se producen, o lo tienes ya todo listo en el sitio o apenas da tiempo para nada y nos las comemos con patatas. Y luego todo el mundo chilla que cómo es que no se habían tomado medidas y tal.


Bibliografía:

  • Bernet, S.; Canals, M.; Alonso, B.; Loubrieu, B.; Cochonat, P.: The BIG-95 and CALMAR 97 shipboard parties, 1999. Recent slope failures and mass-movements in the NW Mediterranean Sea. En: Ollier, G.; Cochonat, P.; Mendes, L. (Eds.), Seafloor Characterization/Mapping Including Swath Bathymetry, Side-Scan Sonar And Geophysical Surveys. Third Eurpean Marine Science and Technology Conference. Session Report. EU, Lisboa, págs. 111-126.
  • Lastras, G.; Canals, M.; Hughes-Clarke; J. E.; Moreno, A.; De Batist, M.; Masson, D. G; Cochonat, P. (2002): Seafloor imagery from the BIG’95 debris flow, Western Mediterranean. Geology, 30, (10), 871-874. DOI: 10.1130 / 0091-7613 (2002)030<0871 : SIFTBD>2.0.CO;2.
  • Urgeles, R.; Lastras, G.; Canals, M.; Willmott, V.; Moreno, A.; Casas, D.; Baraza, J.; Bernè, S. (2003): The Big’95 debris flow and adjacent unfailed sediments in the NW Mediterranean Sea: Geotechnical-sedimentological properties and dating. Advances in Natural and Technological Hazards Research, vol. 19 (2003), págs. 479-487.
  • Canals, M.; Lastras, G., Urgeles, R; De Batist, M.; Calafata, A. M.; Casamora, J.L. (2004): Characterisation of the recent BIG’95 debris flow deposit on the Ebro margin, Western Mediterranean Sea, after a variety of seismic reflection data. Marine Geology, vol. 213, nos. 1–4, 15 de diciembre de 2004, págs. 235–255.
  • Atwater, B. F. et al: Surviving a Tsunami — Lessons from Chile, Hawaii, and Japan. United States Geological Survey, circular 1187, versión 1.1, 1999-2005.
  • Lastras, G.; Vittorio, F.; Canals, M.; Elverhøi, A. (2005): Conceptual and numerical modeling of the BIG’95 debris flow, Western Mediterranean Sea. Journal of Sedimentary Research, 2005, v. 75, 784–797. DOI: 10.2110 / jsr.2005.063.
  • Iglesias, O.; Lastras, G.; Canals, M.; Olabarrieta, M.; González Rodríguez, E. M.; Aniel-Quiroga, Í.; Otero, L.; Durán, R.; Amblàs, D.; Casamor, J. L.; Tahchi, E.; Tinti, S.; De Mol, B. (2012): The BIG’95 submarine landslide-generated tsunami: a numerical simulation. The Journal of Geology, vol. 120, nº 1 (enero 2012.) ISSN: 0022-1376.
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Una perspectiva sobre relativismos y absolutismos

En estos días del final del verano
a uno se le ocurren pensamientos tontos.

Catón el Viejo (234aC-149aC) hablaba y no paraba contra la penetración de los valores helenizantes en la cultura romana tradicional.

Catón el Viejo (234 aC - 149 aC) hablaba y no paraba contra la penetración de los valores helenizantes en la cultura romana tradicional.

En mil o dos mil años
no quedará casi ninguno de los valores del presente
como ahora mismo no queda casi ninguno
de los valores que se consideraban muy importantes
cuando César conquistó la Galia.

(¿Cuándo fue la última vez que oíste a alguien quejarse de que los jóvenes ya no respetan la mos maiorum o los derechos de los propietarios de esclavos?)

En dos o tres mil años
no quedará casi ninguna de las creencias del presente
como ahora mismo no queda casi ninguna
de las creencias que se consideraban muy importantes
cuando la dinastía Zhou depuso a la dinastía Shang.

(¿Cuándo fue la última vez que diste un óbolo para Asherah, Enlil, Bastet o destinado al culto de la Luna y el Sol?)

En tres o cuatro mil años
no quedará ninguna de las naciones del presente
como ahora mismo no queda casi ninguna (¿ninguna?)
de las naciones que se consideraban importantes
cuando los elamitas destruyeron Ur.

En cuatro o cinco mil años
no quedará casi nada de lo que hoy consideramos importante
como ahora mismo no queda casi nada
de las cosas que se consideraban importantes
cuando Narmer unificó el Alto y el Bajo Egipto.

La referencia más antigua que se conserva de un dios llamado Yahvéh (YHWH) es esta estela moabita del rey Mesha (aprox. 840 aC). Museo del Louvre, París (Sección de Antigüedades Orientales, pieza AO 5066) (Clic para ampliar)

La referencia más antigua que se conserva de un dios llamado Yahvéh (YHWH) es esta estela moabita del rey Mesha (aprox. 840 aC). Museo del Louvre, París (Sección de Antigüedades Orientales, pieza AO 5066) (Clic para ampliar)

(En la batalla de Uruk, ¿tú ibas con Sargón el Grande o eras más de los sumerios?)

Y eso es bueno. Lo que quede
será seguramente en lugares donde no merezca la pena vivir,
pudrideros míseros y atrasados
equivalentes a los peores agujeros del Tercer Mundo presente
si es que aún tenemos sitios así.

Añade otros mil o dos mil años más si quieres
(o menos, pues el progreso hace que las sociedades se recombinen y transformen cada vez más deprisa)
pero casi todo aquello por lo que la gente
vive, muere y mata hoy
serán notas a pie de página
o lo que usen entonces
para los historiadores del año diez mil.

(¿Quién se acuerda de Çatalhöyük?)

Lo único que pervivirá mientras haya humanos
son nuestras emociones más elementales, nuestra naturaleza
y la herencia del conocimiento
que leguemos a las generaciones futuras.

Pitágoras de Samos, Demócrito de Abdera, Kidinnu el Caldeo,
los ingenieros y científicos del mecanismo de Anticitera, los astrónomos del MUL.APIN
y el genio desconocido que se puso a contar con los dedos una vez
siguen teniendo tanta razón hoy,
su obra continúa siendo tan cierta y tan válida
como la noche en que tuvieron aquella ocurrencia genial.

El hueso de Lebombo, con unos 35.000 años de antigüedad, encontrado en la actual Suazilandia (cueva Border, cordillera Lebombo). Sus 29 marcas, similares a las encontradas en otros lugares más tardíos, podrían corresponderse con un calendario lunar. En ese caso, se trataría del artilugio científico más antiguo de la Humanidad.

El hueso de Lebombo, con unos 35.000 años de antigüedad, encontrado en la actual Suazilandia (cueva Border, cordillera Lebombo). Sus 29 marcas, similares a las encontradas en otros lugares más tardíos, podrían corresponderse con un calendario lunar. En ese caso, se trataría del artilugio científico más antiguo de la Humanidad.

Y ni siquiera eso es realmente para siempre
(al menos, en su formato actual).
Algún día la humanidad desaparecerá
o se transformará en otra cosa
que quizá mire nuestros huesos viejos y rotos
como nosotros miramos ahora los del neandertal.

O, quizá, no.

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Noruega, 22.07.2011

Masacre de Noruega, 22.07.2011

Masacre de Noruega, 22.07.2011

Yo venía hoy a hablar de mi libro, que ya ha salido de la imprenta. Pero no me siento con ánimos. Ya te lo contaré dentro de unos días. Ahora estoy jodido. Bastante jodido, la verdad.

Que la mayor parte eran chavalería, coño. Adolescentes de 13, 15, 17 años. No le habían hecho ningún daño a nadie.

Y los han asesinado a decenas, como si fueran corzos en una montería. Mirándoles a los ojos con la frialdad y la convicción del fanático, del inquisidor, del integrista, del imbécil.

Europa no necesita invasiones exteriores para ser destruida. No ha ocurrido desde que al mogol le dio la gana darse la vuelta allá por el siglo XIII. Son cretinos salvapatrias como este y los que piensan como él, matones absolutistas envueltos en sus banderones y mitologías, quienes la han carcomido y saboteado desde dentro una y otra vez.

Qué tristeza más grande. Qué dolor. Qué miedo. Y qué rabia.

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¡Qué malo!Pschá.No está mal.Es bueno.¡¡¡Magnífico!!! (139 votos, media: 4,85 de 5)
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El transbordador espacial se acabó. Y ahora, ¿qué?

El incierto futuro de la exploración espacial norteamericana.

Anterior: 50 años de Gagarin. Y ahora, ¿qué? (12/04/2011)


Despegue del Atlantis STS-135, en la última misión de los transbordadores espaciales.

El Atlantis, en su misión STS-135 y última de los transbordadores espaciales estadounidenses, se dispone a ensamblarse con la Estación Espacial Internacional el 10 de julio de 2011. Foto: NASA.

El Atlantis, en su misión STS-135 y última de los transbordadores espaciales estadounidenses, se dispone a ensamblarse con la Estación Espacial Internacional el 10 de julio de 2011. Foto: NASA.

Lanzamientos espaciales por países en el periodo abril de 2006 a marzo de 2011. Fuente de los datos: Quarterly & semi-annual launch reports, Federal Aviation Administration (USA). (Clic para ampliar)

Lanzamientos espaciales por países en el periodo abril de 2006 a marzo de 2011. Fuente de los datos: Quarterly & semi-annual launch reports, Federal Aviation Administration (USA). (Clic para ampliar)

Hace ahora algo más de un año, escribí una despedida prematura para el Atlantis. En aquellos momentos se daba por sentado que la misión STS-135 actualmente en curso no saldría adelante. Me alegro de haberme equivocado y de que mi transbordador espacial favorito, al final, haya cerrado esta extraordinaria aventura. :-) Pero ahora ya está: se acabó. No habrá más transbordadores. Y, con ellos, desaparece toda posibilidad para los Estados Unidos de lanzar naves espaciales tripuladas durante los próximos años. No había un reemplazo claro, el tiempo se ha echado encima y todas las alternativas siguen en el tablero de diseño o en etapas tempranas de desarrollo. A partir del próximo día 21, toda la humanidad pasa a depender de las naves Soyuz para viajar a las estrellas, más lo que puedan hacer los chinos (que tardarán algún tiempo).

Aquí tienes otro post que escribí sobre el estado actual de la exploración espacial, cuya lectura te recomiendo para hacerte una idea general de la situación. Las tendencias que comentaba en él, si algo, no han hecho más que profundizarse a lo largo de estos últimos catorce meses. Cincuenta años después de Gagarin, 42 años después del primer viaje a la Luna y 25 años después de la estación espacial Mir… sólo nos queda aferrarnos a diseños de aquellos tiempos para ser capaces aún de hacer algo por ahí fuera (la Soyuz voló por primera vez en 1967 y la Estación Espacial Internacional es básicamente lo que iba a ser la Mir-2). Pero es más: comienza a asomar la patita por el horizonte el día en que habrá que retirar la E.E.I. (ya hubo un amago que hablaba de 2016, aunque seguirá hasta por lo menos 2020) y la idea de plantear un proyecto nuevo con un alcance sólo remotamente parecido para reemplazarla provoca sudores fríos y taquicardias a todos los pusilánimes. Indudablemente, la humanidad ha menguado e involucionado mucho durante las dos últimas décadas (excepto en volumen: dentro de unas semanas seremos ya 7.000 millones), y el estado de nuestros programas espaciales lo refleja perfectamente.

Las palabras del director de lanzamientos del transbordador, dirigiéndose a su gente antes de esta última misión, fueron bastante sinceras y expresivas de la sensación que corre por el programa espacial norteamericano:

«El final del programa del transbordador es duro de tragar, y todos somos víctimas de unas malas políticas en Washington DC, tanto al nivel de la NASA como de la rama ejecutiva del gobierno, y esto nos afecta a todos nosotros -os afecta a la mayoría de vosotros- severamente.

Me da vergüenza que no haya salido un liderazgo mejor de Washington DC. A lo largo de la historia del programa espacial tripulado, siempre tuvimos otro programa al que hacer transición: del Mercury al Gemini, y al Apolo, y al programa de pruebas Apolo-Soyuz, al Skylab y luego al transbordador. Siempre tuvimos algo a lo que hacer transición.

Y lo teníamos, y fue cancelado y ahora no tenemos nada, y me avergüenzo de que no lo tengamos. Francamente, como alto directivo de la NASA, me gustaría pediros disculpas porque no lo tenemos. Así que ahí estáis. Os quiero a todos. Os deseo lo mejor.»

El martes pasado, algunos de los principales responsables de esta situación, los mismos que se han pasado décadas dejando sin dinero y sin recursos a la NASA, entraron en pánico y se permitieron el lujazo de pasar por la tostadora al director de la NASA Charlie Bolden, que me supongo yo que tuvo que recurrir a todas sus conchas como ex-general de los Marines para no mandarlos a pastar por ahí. Al parecer, han descubierto de sopetón que queda fatal en la tele eso de que los astronautas estadounidenses tengan que comprar billetes a Roskosmos si quieren acceder al espacio. En su estulticia, tuvieron un instante de lucidez y vislumbraron también que, si una potencia espacial abandona segmentos mayores de sus investigaciones espaciales… pues es muy posible que deje de ser potencia espacial. Y, después de años negándole a la NASA el pan y la sal, estos prohombres y promujeres acosaron a Bolden con la pregunta secundaria que les resultaba más cómoda: «¿por qué la NASA no tiene aún el plan de futuro para el lanzador pesado que nos llevará a Marte y a los asteroides próximos a la Tierra, al que se comprometió (la comprometimos) para el pasado mes de enero?»

El astronauta norteamericano Scott Kelly en la Soyuz TMA-01M, camino de la Estación Espacial Internacional. Estados Unidos pagó 56 millones de dólares por ese asiento y en 2014 pagará 63. Foto: NASA. (Clic para ampliar)

El astronauta norteamericano Scott Kelly en la Soyuz TMA-01M rusa, camino de la Estación Espacial Internacional, el 9 de octubre de 2010. Estados Unidos pagó 56 millones de dólares por ese asiento y en 2014 pagará 63. Foto: NASA. (Clic para ampliar)

Charlie, en vez de contestar «porque lleváis veinte años dejándonos bajo mínimos y delirando a golpe de pensamiento ilusorio, porque no hacéis otra cosa que estrangularnos un poco más con cada presupuesto, porque no escucháis a los especialistas técnicos sino sólo a los gurús que os dicen lo que queréis escuchar y porque sois alérgicos a mojaros con un proyecto a largo plazo así os ahorquen», hizo de tripas corazón con un despliegue de buenos modales, mano izquierda y diplomacia cortesana. Nobleza obliga. Tuvo buenas palabras para todo el mundo y definió cuatro líneas de trabajo sobre las que la NASA se plantea el futuro para los próximos tiempos. De todo el lamentable espectáculo, estos cuatro puntos fueron lo único que merece la pena rescatar. Veámoslos.

«¿Roskosmos? Sí, hola, buenos días, quisiera comprar unos billetes para la estación espacial…»

En primer lugar, lo dejó claro: al menos hasta 2015, todos los lanzamientos tripulados de los Estados Unidos se realizarán a través de la Agencia Espacial Rusa «y otros partners» (como no sean los chinos…). El asiento en una Soyuz con destino a la Estación Espacial sale a 56 millones de dólares por unidad, billete de ida y vuelta, que sube a 63 millones en 2014. Ya han firmado 18 pasajes por esos importes. Eso es lo que hay, punto pelota. Mientras tanto, seguirán apoyando el desarrollo de cohetes y naves espaciales construidos por empresas privadas, en la esperanza de que alguno de ellos pueda llegar a competir con las Soyuz. El más conocido y probablemente más adelantado de estos proyectos es el de SpaceX, con sus cohetes Falcon y sus naves espaciales Dragon.

Esta es una apuesta francamente arriesgada y un tanto confusa. Se trataría, básicamente, de subvencionar con dinero público el desarrollo y operación privados de una tecnología de lanzamiento análoga a la de la Soyuz, para luego comprarle misiones (otra vez) con dinero público. Más o menos. Gene Cernan, el último hombre que estuvo en la Luna, lo describió así recientemente:

Lanzamiento con éxito de un prototipo de nave espacial Dragon con el cohete Falcon-9, ambos de desarrollo privado, el 8 de diciembre de 2010. Foto: NASA.

Lanzamiento con éxito de un prototipo de nave espacial Dragon con el cohete Falcon-9, ambos de desarrollo privado, el 8 de diciembre de 2010. Foto: NASA.

Fue la industria espacial comercial, bajo el liderazgo y la guía de la NASA, la que nos permitió ir a la Luna y construir el transbordador y hacer todo lo que ha pasado en los últimos 50 años. [Pero] transferírselo todo sin ninguna supervisión al sector comercial, una expresión que cuestiono, va a necesitar mucho tiempo. Algunas de esas personas están muy cualificadas, pero otros [sólo] son emprendedores jóvenes con mucho dinero, y para ellos es una especie de hobby. No para todos ellos. Pero algunos dicen que pueden ir al espacio en cinco años por 10.000 millones de dólares, y hasta los rusos dicen que tardaremos por lo menos el doble si ponemos nuestros huevos en esa cesta.

No tengo mucha confianza en que ese extremo del espectro espacial comercial nos devuelva a órbita en ningún momento de los próximos tiempos. Me gustaría que toda esa gente que se autodenominan [operadores espaciales privados] me dijeran quiénes son sus inversores. Que me dijeran dónde está su mercado. Se supone que una empresa comercial debe usar capital privado. ¿Y quiénes son sus usuarios? Imagínese que nosotros, la NASA, no tuviéramos necesidad de sus servicios. No existe ningún otro mercado para ellos. Entonces, ¿esto es realmente una empresa privada, o no? ¿Es un grupo de muchachos con estrellas en los ojos, que quieren convertirse en un gran desarrollador espacial? No lo sé.

No creo que lleguen ni cerca de conseguir lo que han dicho que pueden hacer. Se lo dije al Congreso y sigue siendo cierto hoy: aún no saben lo que no saben. Nosotros […] hemos estado haciendo esto durante medio siglo. Hemos cometido errores. Hemos perdido colegas. ¿No crees que hemos aprendido algo de esos errores? Puedes apostar tu vida a que sí. Ellos tienen que aprender aún de sus errores. Y, como contribuyente, no tengo el deseo de sentarme ahí y pagarles para que cometan esos errores antes de que puedan siquiera llegar adonde creen que son capaces de ir. La buena noticia es que ahora algunas de las grandes compañías aeroespaciales están tratando de entrar en ese sector. Los Boeing, Lockheed Martin, ATK, están tratando de competir en el lado comercial del negocio. Eso es un poco más alentador. Esas son las personas que han estado trabajando en todo lo que hemos hecho durante los últimos 50 años. Ellos saben cómo se puede hacer.

Cernan no es el único que no ve claro el asunto. Algunos otros astronautas notables opinan que esta aproximación puede condenar a los Estados Unidos a convertirse en un operador espacial de «segunda o tercera clase». Ojo: es posible que esta transferencia al sector privado funcione, siempre que la lleven a cabo los especialistas adecuados y se mantenga con dinero público. En principio, no hay nada que lo impida. Pero tiene muchos números para ser un proceso largo, caro y no exento de problemas. Y Estados Unidos no está solo en el mundo: hay competidores. Están los rusos, con sus Angara, sus Rus-M y el PPTS en distintos estados de desarrollo. Detrás, vienen empujando los chinos. En 2015, que es cuando está prevista la entrada en servicio de estas naves y cohetes estadounidenses de construcción privada, podrían encontrarse con una durísima competencia. Si se producen retrasos, todos los nichos podrían estar ya ocupados para cuando quieran llegar.

Lo único que está claro es que, por el momento, el vuelo espacial tripulado de la humanidad queda en manos exclusivamente rusas, más lo que China pueda ir haciendo. No existe ninguna alternativa ni la habrá durante al menos los próximos cuatro años. Y en cuanto a lo de enviar cargueros no tripulados del tipo de las Progress, ya se verá cuándo consiguen poner en órbita el primero. Sin duda, nos hallamos ante una situación de lo más incómoda para los Estados Unidos.

Una Soyuz TMA-M, la más reciente actualización de la veterana nave rusa, se acerca a la Estación Espacial Internacional el 9 de octubre de 2010. Foto: NASA.

Una Soyuz TMA-M, la más reciente actualización de la veterana nave espacial soviética, se aproxima a la Estación Internacional el 9 de octubre de 2010. Foto: NASA.

El regreso de la Orión… ¿y del Energía?

Prototipo del módulo de tripulación y reentrada del MPCV, propuesta en estos momentos como futura nave espacial tripulada de la NASA.

Prototipo del módulo de tripulación y reentrada del MPCV, propuesta en estos momentos como futura nave espacial tripulada de la NASA.

Con el propósito de ir más allá de las órbitas terrestres cercanas, Charlie Boden dijo que mantienen sus intenciones de resucitar la nave Orión del descarriado Programa Constellation para volver a la Luna propuesto durante los años de Bush. La nave Orión fue cancelada después de gastarse cinco mil millones de dólares en desarrollarla, pero ahora vuelve por sus fueros bajo el acrónimo MPCV, o sea, vehículo tripulado multi-propósito (web oficial de la NASA al respecto). La idea es disponer de una nave espacial tripulada capaz de llegar hasta los asteroides y Marte… y de servir como cartucho en la recámara para el caso de que las iniciativas privadas del apartado anterior no fueran a ninguna parte (de hecho, algunos critican que el MPCV duplicaría la funcionalidad de naves como la Dragon).

En esencia, la Orión es un concepto Apolo pero con más capacidades, radio de acción y autonomía. Según se plantea, debería ser capaz de hacer por sí sola viajes espaciales con dos a cuatro tripulantes de 21 días de duración, ampliables hasta seis meses mediante elementos modulares. Con una masa total de 21.250 kg, estaría compuesta por dos módulos: uno de tripulación/reentrada y otro de servicio. El módulo de tripulación/reentrada dispondría de 8,9 m3 ocupables, un poco menos que los aproximadamente 10 m3 habitables de una Soyuz-TMA o los 11 de una Apolo (en ambos casos, sumando todos los espacios presurizados). El módulo de servicio, no habitable, contendría los sistemas de propulsión, el almacén y el resto de equipos tecnológicos.

Para lanzar esta nave se requiere un nuevo cohete, que es el tema con el que los congresistas dieron la brasa a Charlie Boden.  Tal como se plantea en estos momentos, se trataría de un lanzador pesado que combinaría tecnologías de los propulsores del transbordador espacial, de los cancelados Ares I y Ares V e incluso del Programa Apolo. Al parecer, algunos de sus motores podrían terminar siendo una copia norteamericana del motor ruso NK-33. Su nombre es SLS (space launch system) y, como comentaba hace poco Dani Marín, podría llegar a ser esencialmente un concepto similar al del cohete soviético Energía. O, si las cosas no van al final por ahí, un Ares V de bajo coste. Aunque, por el momento, no existe una estimación de costes ni un calendario específico para el desarrollo del MPCV o el SLS. La estimación preliminar es que podrían entrar en servicio en torno a 2016-2017, si bien esta parece una fecha demasiado optimista en las circunstancias actuales.

Hasta Marte o por ahí.

El último punto que planteó Charlie Boden en su exposición es el más delicado de todos: a dónde se va con estas mimbres. Como era de esperar, repitió la idea planteada por Obama el año pasado: a un asteroide próximo a la Tierra, en torno a 2025, y a Marte para 2030 o cosa así. También se plantea ir ocupando los puntos de Lagrange o algunas misiones a la Luna.

Ese es un plan ambicioso, en el que me encantaría creer. I want to believe. Sin embargo, visto lo visto en los últimos años, hay buenas razones para el escepticismo. De momento, ni siquiera la Iniciativa Conjunta de Exploración de Marte firmada recientemente entre la NASA y la ESA supera por mucho el estadio de declaración de intenciones.

Presupuesto de la NASA 1960-2010 en millones de dólares constantes de 2007 y como porcentaje del presupuesto federal de los EEUU. Fuente de los datos: Oficina de Gestión y Presupuestos (OMB), Presidencia de los EEUU. (Clic para ampliar)

Presupuesto de la NASA 1960-2010 en millones de dólares constantes de 2007 y como porcentaje del presupuesto federal de los EEUU. Fuente de los datos: Oficina de Gestión y Presupuestos (OMB), Presidencia de los EEUU. (Clic para ampliar)

Vamos a ver si nos entendemos y recordamos un poco de dónde venimos y sobre los hombros de qué gigantes caminamos y todo eso. Desde que Kennedy dijo que se iban para la Luna hasta que Armstrong puso su pie en el maldito sitio, transcurrieron ocho años escasos. ¿Cómo se hace eso? Sencillo: metiendo un montón de voluntad, de imaginación, de determinación y de recursos. O sea, una montaña de dinero. Para ser exactos, unos 24.000 millones de dólares de la época: la mayor inversión realizada jamás por un país en tiempos de paz. Es decir, unos 150.000 millones de dólares actuales. En 1966, durante el desarrollo del proyecto Apolo, llegaron a gastarse el 4,41% del presupuesto federal para sacarlo adelante. El mismo porcentaje del presupuesto federal para 2011 ascendería a 170.000 millones de dólares sólo en un año. Y mantuvieron un gasto parecido durante casi una década.

Esa es la clase de decisión política que se precisa para hacer cosas grandes. Y no parece quedar nadie, al menos en Occidente, con esas pelotas. Ni con unas ideas mínimamente realistas. A todo el mundo le gustaría apuntarse el tanto de un viaje a Marte, pero dentro de su legislatura de cuatro años, sin que sus votantes tengan que rascarse el bolsillo y sin correr ningún riesgo político o económico. Evidentemente, eso no es posible. Con esa forma de pensar, los egipcios nunca habrían construido las pirámides o el faro de Alejandría. En realidad, con esa forma de pensar no se va a ninguna parte. Es esa forma de pensar la que nos ha llevado, ahora mismo, adonde estamos.

Ni los Estados Unidos ni nadie irán a Marte racaneando mil millones de dólares de aquí y de allá, con MPCV y SLS o sin ellos. Tampoco con un presupuesto anual de 19.000 millones para toda la NASA, que tiene en marcha muchos otros proyectos. Es ridículo. El problema de fondo en este asunto no es científico o tecnológico. Hay ciencia y tecnología de sobras para ir al punto del sistema solar que nos dé la gana, y la que no está disponible aún, se puede desarrollar en pocos años sobre la base actual. La cuestión de fondo es quién se moja, cuánto y hacia dónde. Mientras esta cuestión no esté clara, todo lo demás es marear la perdiz. O, como dijo Charlie Bolden al terminar, «un programa espacial sólo tendrá éxito si múltiples parlamentos y múltiples administraciones proveen la adecuada financiación.»


Preparando la Soyuz TMA-02M para el lanzamiento. Video: Roskosmos.

Lanzamiento de la Soyuz TMA-02M desde Baikonur, el 7 de junio de 2011 (secuencia con vistas desde distintos puntos – la más chula en el 03:45). Lleva a bordo 40 experimentos científicos, entre ellos uno para tratar de encontrar un mejor tratamiento contra el cáncer y otro para experimentar los cultivos en el espacio. Video: Roskosmos.

Actualización: Una aportación de Pastor Cartoon inspirada por la lectura de este post:

Cartel del astronauta estadounidense: "A la ISS". Oficial ruso: "¿Tienes algo suelto?"

Cartel del astronauta estadounidense: "A la ISS". Oficial ruso: "¿Tienes algo suelto?"


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Mi caso OVNI favorito

Uno tiene sus debilidades. :-D

Portada de uno de los comics basados en los libros de Von Däniken

¡Pues anda que no machacaría yo estos tebeos cuando sólo tenía pelo en la cabeza...! :-D

Lo confieso: de muy jovencito, un servidor de ustedes hacía polvo los tebeos, libros y apariciones televisivas de Erich von Däniken, Charles Berlitz y Jiménez del Oso. Pasé de creer en los Reyes Magos y los cuatro angelitos en las cuatro esquinitas a los arqueoastronautas y los visitantes extraterrestres sin solución de continuidad. (Bueno, sonaba bastante más lógico, ¿no?). Sólo después vinieron Isaac Asimov, Iván Yefrémov, Yaroslav Golovanov y Carl Sagan. Fue a través de estos últimos que, finalmente, llegué a adquirir algún aprecio por los rancios libros de texto, los papers formales y el siempre inquietante método científico, con su desagradable costumbre de llevarte la contraria en tus credulidades más íntimas. Nadie nace enseñado, oiga.

Con semejante historial, no te extrañará que me queden algunas secuelas. Una de ellas es que siempre estoy dispuesto a escuchar una buena historia de OVNIs.  Pero una chula, tú. No me fastidies con que una vez viste unas lucecitas en el cielo, porque yo también y algunas sé lo que eran y otras no. Como tú, o cualquier otro. El cielo está lleno de cosas que hacen cosas. Tampoco pretendas convencerme sin pruebas muy fehacientes de que unos hombrecillos verdes o grises se pusieron en contacto contigo, especialmente si aprovecharon la ocasión para transmitirte un mensaje beatífico dirigido a la humanidad pero a ti personalmente, en vez de a la Asamblea General de las Naciones Unidas: casos de apariciones marianas y de esquizos en estado delirante también conozco un montón. Y si vas a contarme que los verdes, los grises, los marrones o los azules te metieron no sé qué por no sé dónde, opino que cada cual es muy libre de calentarse con la fantasía erótica que más le plazca, pero es que a mí el fetish policial no me acaba de poner. O sea que gracias, pero no, gracias.

(Nota al margen: Me pregunto –es un decir– por qué estos contactos suelen ser tan antropocéntricos, dándonos la brasa con iluminaciones para la humanidad y demás, en vez de ser un poco más xenocéntricos y aportar algún detalle sobre su ciencia y tecnología; lo que nos sería mucho más útil, además de una buena demostración de su veracidad.)

Nube lenticular

Una bonita nube lenticular. Imagina lo que puede llegar a parecer en condiciones atmosféricas distintas, sobre todo si está reflejando alguna luz o hay algún otro fenómeno luminoso en el aire. Existen muchas más cosas en el cielo capaces de provocar fenómenos del tipo de los OVNIs.

Entonces, ¿qué es para mí una buena historia de OVNIs? Bueno, pues para empezar, una que esté bien documentada. Me parece de coña que, en un mundo plagado de cámaras de altas prestaciones por todas partes, con tanto millón de avistamientos, contactos y penetraciones sólo se nos ofrezcan como prueba imágenes y testimonios que no valdrían ni para demostrar la existencia de la Luna. También es importante que haya un registro instrumental; a poder ser, de distintos instrumentos. Los ojos humanos son muy dados a ver caras en las nubes, por no mencionar nuestra considerable capacidad para autosugestionarnos y convencernos de cualquier cosa mediante una infinidad de sesgos cognitivos. A los instrumentos les cuesta más seguirnos la broma, pero cuando están manejados por un humano decidido a demostrar lo que ve, lo que cree, pueden llegar a hacer cosas asombrosas. Por eso es bueno que haya un registro instrumental variado, a poder ser con sistemas lo más automáticos posible.

Por otra parte, la historia no tiene que presentar indicios obvios de mala fe. Es decir, de ser un montaje más o menos hábilmente orquestado para ganar dinero, promover objetivos políticos o montar una sectita (sin tampoco caer en la conspiranoia). Y si además es interesante y se lee como un buen relato, miel sobre hojuelas. Que al menos se pueda decir aquello de se non é vero, é ben trovato, demonios.

Hay muy pocas historias de OVNIs que reúnan todas estas cualidades, pero según mi opinión una de ellas destaca sobre todas las demás: el incidente de Teherán de 1976. Si no es auténtico, es lo que más se le parece y además la leche en bote, con radares e instrumentos detectando anomalías coherentes, cazas de combate enzarzándose con objetos luminosos que les lanzan cosas y numerosos testigos expertos en el cielo y en la tierra, incluyendo a pilotos y generales de la fuerza aérea. De todas las historias de OVNIs que en el mundo son, no hay ninguna que me sugiera más presunción de veracidad. Y te lo dice uno de Valencia, donde el caso Manises. A decir verdad, parece una versión corregida y mejorada del caso Manises, sólo que ocurrida tres años y pico antes: poco después de la medianoche del 19 de septiembre de 1976.

Mapa de la región en 1976.

Mapa de la región en 1976.

Teherán, 1976.

Mohammad Reza Pahlevi, último shá de Irán

Mohammad Reza Pahlevi, último shá de Irán: un tiranuelo pro-occidental armado hasta los dientes por los Estados Unidos.

Lo primero, el contexto. El contexto es la Guerra Fría, en una dictadura pro-occidental fronteriza con la URSS: la Persia del Shá, o sea Irán, con la que luego se harían los barbudos de ojos saltones. Este Shá (o Sah, o Shah) Mohammed Reza Palevi era el rey de una monarquía en decadencia reactivado como déspota poderoso mediante un golpe de estado promovido por los Estados Unidos y el Reino Unido, derrocando así al Dr. Mohammad Mosaddeq, el Primer Ministro elegido democráticamente pero que tuvo la mala idea de nacionalizar el petróleo iraní. Ya sabes, somos los defensores de la libertad y la democracia mientras no votes cosas raras y todo ese rollo.

El Irán del Shá fue una tiranía infame, al menos tan chunga como la de los ayatolás que vendrían después, con una policía política temible llamada SAVAK –totalmente indistinguible de la estación local de la CIA–, exterminio de la oposición y toda clase de torturas y crímenes. Probablemente no era tan mala como la Arabia Saudí de hoy en día, otro lugar sobre el que todos los defensores de la democracia pasan de puntillas, pero en materia represiva no tenía nada que envidiar a –por ejemplo– el Chile o la Rumania del mismo periodo.

Sin embargo, cabe romper una lanza en su favor: mediante un programa político denominado la Revolución Blanca, trató de modernizar el país e introducir un grado de justicia social. Para los criterios de su época, el Irán del Shá era un país moderadamente secular, moderno y tecnificado. En cierta manera, parecido a la España del franquismo tardío, y de hecho hubo una relación bastante buena entre ambas dictaduras. El Shá y su esposa Farah Diba, que hacía las delicias de la prensa del corazón cañí y llegó a convertirse en un icono popular, se contaron entre los pocos dirigentes extranjeros que visitaban la España de Franco. Salvando las distancias culturales, la Teherán del Shá no era tan distinta del Madrid de la misma época. Y en Teherán había mucha más pasta, por el petróleo, aunque la Revolución Blanca fracasó en el reparto de la riqueza (o quiso fracasar) y se encontraba concentrada en unas pocas manos.

Farah Diba, esposa del Shá de Irán, se convirtió en un icono pop a través de la prensa del corazón. En la imagen, el Hola nº 1100.

Farah Diba, esposa del Shá de Irán, se convirtió en un icono popular a través de la prensa del corazón. En la imagen, el Hola nº 1100.

Basta con mirar el mapa de más arriba para comprender el interés de los Estados Unidos por Irán, y no sólo debido al petróleo. Turquía e Irán estaban situados junto al vientre blando de la URSS, sin ningún colchón ni estado satélite de por medio, así que en términos geoestratégicos tenían una relevancia extraordinaria. Aunque Churchill y Stalin se agarraron de la manita para invadir Irán y derrocar al padre del Shá durante la Segunda Guerra Mundial, porque parecía inclinarse hacia el Eje, ahora las cosas habían cambiado y la dinastía Pahlevi era la mejor garantía de estabilidad, etcétera. Así que ambos primos anglosajones invistieron de poder al Shá y los suyos, los armaron, los formaron, los equiparon con todo y se olvidaron de buenismos políticamente correctos como los derechos humanos, el imperio de la ley o las libertades democráticas, qué vulgaridad.

Un F-14 Tomcat de la Fuerza Áerea Iraní dispara un misil Phoenix. Foto: Northrop Grumman / AP

Un F-14 Tomcat de la Fuerza Áerea Iraní dispara un misil AIM-54 Phoenix. Este tipo de cazas y misiles, extremadamente avanzados en su época, sólo se exportaron al Irán del Shá y después fueron heredados por los ayatolás. Foto: Northrop Grumman / AP

Fuera de Estados Unidos, Irán fue el único país que recibió interceptores F-14 Tomcat (79 unidades), que por aquel entonces eran lo último y lo más plus, un supercaza sólo comparable en aquel mundo con el MiG-25. También recibió 225 cazabombarderos F-4 Phantom II y fue el segundo país al que llegaron (después del Reino Unido). También les suministraron cientos de tanques Chieftain y helicópteros, miles de blindados y decenas de miles de misiles TOW, Dragon, Sidewinder, Sparrow, Harpoon, Standard o Hawk, en sus variantes más sofisticadas, así como el supermisil aire-aire Phoenix. Y aviones Boeing-747 Jumbo para transportar todo eso, uno de los cuales se estrelló haciendo escala en Madrid poco antes del suceso. Cualquiera que recuerde cómo era (por ejemplo) el Ejército Español por aquel entonces comprenderá fácilmente la enormidad de lo que estamos hablando. El Irán del Shá se convirtió en uno de los países mejor armados del mundo, incluso por encima de muchos miembros de la OTAN o el Pacto de Varsovia.

Los estadounidenses y británicos les suministraron también diversos radares de gran capacidad para el periodo. Entre ellos se contaban cinco Marconi S-330/S-404 Green Ginger, con casi 400 km de alcance, tan potentes que a veces saturaban la red eléctrica iraní y producían apagones. Junto a estos, operaban decenas de (entonces) modernos radares como los tridimensionales AN/TPS-43 (450 km de alcance) o los AN/FPS-88, entre otros. Vamos, que los iraníes no estaban exactamente ciegos.  Y puesto que todo este material no sirve de nada si no sabes usarlo, los Estados Unidos dedicaron decenas de millones de dólares e incontables horas-hombre a formar y entrenar miles de especialistas militares. O sea, que los iraníes tampoco eran exactamente una pandilla de moros ignorantes, como diría alguno que yo me sé. Junto a ellos, trabajaba también un cierto número de asesores militares norteamericanos.

Y fue exactamente en la zona más vigilada y equipada, Teherán, donde ocurrió el incidente de septiembre de 1976. Para no caer en el sensacionalismo, me limitaré a traducir el informe de la Junta de Jefes de Estado Mayor de los Estados Unidos, que se tomó mucho interés en el asunto:

Luces en la madrugada.

[Directivas, fechas, destinatarios, confidencialidad – desclasificado con posterioridad. El relato de los hechos se inicia en las dos últimas líneas de la primera página]

En torno a las 12:30 AM [00:30], [clasificado] recibió cuatro llamadas telefónicas de ciudadanos residentes en el área de Shemiran de Teherán, diciendo que habían visto objetos extraños en el cielo. Algunos informaron de un objeto con aspecto de pájaro mientras que otros notificaron la presencia de un helicóptero con una luz encendida. No había helicópteros volando en ese momento.

F-4 Phantom II iraní en 1974.

Un F-4 Phantom II iraní como los que se vieron implicados en el incidente OVNI de Teherán. Foto de 1974.

[Clasificado], después de decir al ciudadano que era sólo [el planeta] Marte y que había hablado con la torre [de control] de Mehrabad, decidió mirar por sí mismo. Observó un objeto en el cielo similar a una estrella pero más grande y brillante. Decidió enviar un F-4 [Phantom II] de la báse aérea de Shahrokhi para investigar.

A las 01:30 horas del día 19 el [Phantom] despegó y se dirigió hacia un punto unas 40 millas náuticas al norte de Teherán. Debido a su brillo, el objeto era visible rápidamente desde 70 millas de distancia. Conforme el [Phantom] se aproximó a una distancia de 25 millas, perdió toda la instrumentación y las comunicaciones (UHF e interfono). Rompió el contacto y se dirigió de vuelta a Shahrokhi. Cuando el [Phantom] viró alejándose del objeto y aparentemente ya no constituía una amenaza para el mismo, la aeronave recuperó toda la instrumentación y las comunicaciones.

A las 01:40 se despachó un segundo [Phantom]. El [oficial de armas a bordo] adquirió un blocaje radar a 27 millas náuticas, en la posición 12 en punto, arriba, [aproximándose a una velocidad relativa de] 150 millas náuticas por hora. Cuando la distancia descendió a 25 millas náuticas, el objeto se alejó a una velocidad que era visible en la pantalla del radar y se mantuvo a 25 millas náuticas. El tamaño [del objeto en el radar] era comparable al de un avión de reaprovisionamiento en vuelo Boeing-707 [un KC-135].

El tamaño visual del objeto fue difícil de discernir debido a su brillo. La luz que despedía era [similar a] la de lámparas estroboscópicas intermitentes dispuestas en un patrón rectangular y de colores alternantes azul, verde, rojo y naranja. La secuencia de luces era tan rápida que podían verse todos los colores a la vez.

Parviz Jafari, el piloto de la Fuerza Aérea Iraní que intentó entrar en combate con un objeto no identificado, junto a su avión.

Parviz Jafari, el piloto de la Fuerza Aérea Iraní que intentó entrar en combate con el objeto no identificado, junto a su avión.

El objeto y el [Phantom] que le perseguía continuaron con curso al sur de Teherán cuando otro objeto brillantemente iluminado, de un tamaño estimado como un tercio del tamaño aparente de la luna, se desprendió del objeto original. Este segundo objeto se dirigió directamente hacia el [Phantom] con una velocidad muy elevada.

El piloto intentó disparar un misil AIM-9 [Sidewinder] al objeto pero en ese instante su panel de control de armamento se desactivó y perdió todas las comunicaciones (UHF e interfono). En este punto, el piloto inició un un viraje y un descenso con g negativa para apartarse. Mientras viraba el objeto le siguió en su estela a lo que parecían ser unas 4 millas náuticas.

Mientras [el piloto del Phantom] continuaba virando para apartarse del objeto primario, el segundo objeto se desplazó por el interior de su viraje y volvió al objeto primario para reunirse perfectamente con él.

Poco después de que el segundo objeto se reuniese con el primario, otro objeto pareció salir del lado opuesto del primario, dirigiéndose directamente hacia abajo. La tripulación del [Phantom] había recuperado las comunicaciones, así como el panel de control de armamento, y observó cómo el objeto se aproximaba al suelo anticipando [que se produciría] una gran explosión. Este objeto pareció posarse suavemente sobre el suelo y proyectar una luz muy brillante sobre un área de 2-3 km. La tripulación [del Phantom] descendió desde su altitud de [26.000 pies] a [15.000 pies] y prosiguió observando y marcando la posición del objeto.

Tuvieron algunos problemas para ajustar su visión nocturna [debido al efecto del brillo del objeto en sus ojos], así que tras orbitar Mehrabad varias veces procedieron a un aterrizaje directo. Había muchas interferencias en la banda de UHF y cada vez que pasaban por el rumbo magnético 150º desde Mehrabad perdían sus comunicaciones (UHF e interfono) y el INS [sistema de navegación inercial] fluctuaba entre 30 y 50º. El único avión civil de pasajeros que se aproximaba a Mehrabad en los mismos momentos sufrió fallos de comunicaciones en la misma zona (KZ) pero no informó que avistara nada.

La torre de control del aeropuerto internacional de Teherán-Mehrabad en 1958.

La torre de control del aeropuerto internacional de Teherán-Mehrabad en 1958.

Cuando el [Phantom] se encontraba en larga final [aproximación a pista], su tripulación observó otro objeto de forma cilíndrica (con el tamaño aproximado de un T-bird a 10 millas náuticas de distancia) con luces brillantes estáticas a cada extremo y una destelleante en el centro. Al preguntar a [la torre de control], les comunicaron que no había ningún otro tráfico conocido en el área. Cuando el objeto pasó sobre el [Phantom], torre no podía verlo, pero lo captaron después de que el piloto les dijera que mirasen entre las montañas y la refinería.

Al hacerse de día, la tripulación del [Phantom] fue transportada al área donde el objeto había aterrizado aparentemente. No se observó nada en el punto donde pensaban que se posó (un lago seco), pero al dirigirse al oeste del área captaron una señal de localizador muy notoria. En el punto donde la señal era más fuerte había una casa pequeña con jardín. Aterrizaron y preguntaron a sus ocupantes si habían notado algo extraño la noche anterior. Aquellas personas hablaron de un ruido fuerte y una luz muy brillante, como la del relámpago. El avión y el área donde se cree que aterrizó el objeto están siendo comprobadas en busca de posible radiación.

Se remitirá más información cuando esté disponible.

El tiempo en Teherán-Mehrabad el día 19 de septiembre de 1976 era: temperatura = 25,4 ºC (mín 17 ºC, máx 31 ºC); visibilidad = 6,7 millas; viento = 3,2 nudos; precipitación = 0 mm. Al otro lado de la frontera soviética, en Astara (Azerbaiyán), las condiciones atmosféricas fueron al día siguiente: temperatura = 22,5 ºC (mín 18 ºC, máx 27 ºC); punto de rocío = 19,7 ºC; presión atmosférica = 1007,8 mb; viento = 2,5 nudos (máx 3,9 nudos); precipitación = 0 mm.

Existe otro documento muy parecido, redactado para la DIA por un capitán del Cuartel General de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos en Europa, con un estilo un poquito más «literario» pero que esencialmente reproduce punto por punto el informe que te he traducido aquí. Al principio de este otro documento, el oficial en cuestión temía que el incidente fuese «archivado y probablemente olvidado». No obstante, quizá debido a su excepcionalidad, parece que el asunto tuvo algún seguimiento posterior.

Dibujo realizado por el piloto militar Parviz Jafari de su encuentro con el OVNI sobre Teherán, pasada la medianoche del 19 de septiembre de 1976.

Dibujo realizado por el piloto militar Parviz Jafari de su encuentro con el OVNI sobre Teherán, pasada la medianoche del 19 de septiembre de 1976.

Este caso llama poderosamente la atención por varios elementos que ya identificó la DIA en su época. Por un lado, hay numerosos testigos, en varios lugares y de varios tipos distintos: civiles en tierra, personal aeroportuario, pilotos militares, etc. Algunos de ellos entran perfectamente en la categoría de «personal cualificado». Por otra parte, hubo detección visual e instrumental. Los instrumentos, además, son de varios tipos y en distintas circunstancias: hay una «detección activa» por parte de los radares de los cazas, y una «detección pasiva» por la vía del fallo instrumental al aproximarse al objeto, pero también al sufrir perturbaciones a mayor distancia (desde Mehrabad). Estas perturbaciones a mayor distancia resultan especialmente interesantes, dado que fueron registradas por los instrumentos a bordo de dos tipos distintos de aeronaves (los cazas y el avión de pasajeros) en una misma posición coherente (rumbo 150º desde Mehrabad). Esa es la clase de cosas que hacen los objetos reales.

Los protagonistas terrestres del incidente están identificados. El controlador de torre que recibió los avisos de los ciudadanos y vio el objeto con unos prismáticos se llamaba Hussain Perouzi. La persona que dio las órdenes para que despegaran los Phantom fue el brigadier-general Nader Yousefi, que también lo había visto desde tierra. El piloto del primer Phantom era el capitán Mohammad Reza Azizkhani y el del segundo, el teniente Parviz Jafari. Muchas de estas personas han sido localizadas por distintos autores y programas de televisión, y se han ratificado repetidamente en sus declaraciones. Algunos han dado conferencias en el extranjero.


El teniente (ahora general retirado) Parviz Jafari explica su encuentro con el OVNI de 1976.

El aeropuerto internacional de Teherán-Mehrabad, en la actualidad.

El aeropuerto internacional de Teherán-Mehrabad, en la actualidad.

Se ha dicho que un satélite DSP, cuyo propósito es detectar los lanzamientos de misiles y las explosiones nucleares, detectó una anomalía infrarroja en el sector durante una hora. No he podido confirmar este dato y muchos autores dudan de que sea real. Tampoco existe ninguna información relativa a posibles observaciones desde la Unión Soviética, justo enfrente del lugar de los hechos. Si detectaron algo, se ha mantenido oculto hasta la actualidad.

No parece existir una explicación convencional del incidente que sea evidente por sí misma. A lo más que se ha llegado es a relacionar vagamente el suceso con la identificación errónea de los planetas Marte o Júpiter. Esto no es descabellado: en todas las guerras, todas las fuerzas aéreas han realizado centenares de salidas contra la luna y otros astros, que parecen otras cosas al observarlos en condiciones anómalas. Sin embargo, las identificaciones erróneas de un astro no producen imágenes en el radar ni interferencias electrónicas.

Este incidente en Irán presenta analogías notables con el caso Manises. Tantas, que uno se pregunta si no estarán íntimamente relacionados. Sin embargo, en el caso iraní las observaciones instrumentales directas (radar) parecen más variadas y sólidas, hay dos cazas interviniendo en vez de uno (y ambos notifican una experiencia similar), hay testigos más variados en más puntos diferentes, hay una interacción más directa con el objeto, el objeto reacciona de manera más sofisticada y la naturaleza del mismo parece más coherente, menos dispersa.


Entrevista en Cuarto Milenio con el piloto de la Fuerza Aérea española Fernando Cámara, que se las vio con el objeto del «caso Manises». Lo interesante (o menos conocido) comienza a partir del minuto 07:35 de este primer video, en el segundo video y a partir del 2:30 del tercer video.

Cabina del piloto (arriba) y el operador de armas (abajo) de un cazabombardero F-4 Phantom II.

Cabina del piloto (arriba) y el operador de armas (abajo) de un cazabombardero F-4 Phantom II.

En ambos casos, se han vinculado las anomalías electrónicas observadas con la presencia en el área de fuerzas más avanzadas tecnológicamente. En el caso valenciano, con la Sexta Flota norteamericana en el Mediterráneo. En el caso iraní, también con los estadounidenses que abundaban por allí o con equipos soviéticos análogos operando desde el otro lado de la frontera. No obstante, esto no pasa de ser una afirmación tan falta de pruebas como la que supone sin duda que estamos ante naves extraterrestres haciendo sun, sea, sex por la Tierra.

Existen muchos avistamientos OVNI, incluso algunos muy famosos, que uno puede descartar tranquilamente sin miedo de estar perdiéndose nada. Sin embargo, hay un minúsculo número de casos que invitan a la reflexión. El caso de Teherán de 1976 (y con él, el de Manises de 1979) pertenece, sin duda, a este último grupo. ¿Significa esto que los extraterrestres o los intraterrestres o los viajeros del tiempo o los atlantes o los seres de luz nos están visitando? No. Lo más normal, lo más probable, es que tuvieran una explicación convencional que simplemente no pudo establecerse en su momento y a estas alturas ya no se puede establecer. Con muchísima probabilidad, hasta el mejor de estos casos –según mi parecer, este que te estoy contando– tuvo una razón de ser convencional. Y si fue algo distinto, nadie lo sabe. Ni tú, ni yo ni el gurú de turno.

¿Que me moje un poco más, dices? :-D Bueno, veamos. Para empezar, dejémonos de jueguecitos verbales: objetos volantes no identificados los hay todos los días, hasta que alguien les pone un helicóptero de la Guardia Civil encima y resulta que son dos payos en avioneta subiéndose del moro un cargamento de polen. De hecho, los másmejores casos OVNI serían aquellos en los que el objeto llega a ser identificado… y entonces, siempre, siempre resulta ser un objeto de naturaleza convencional, con lo que no entra en los registros ufológicos. Pero cuando hablamos de OVNIs, lo que a todos nos evoca instantáneamente no es un mero objeto-volante-no-identificado-ñá-ñá-ñá, sino presencias de naturaleza extraordinaria en la atmósfera terrestre o sus aledaños. O sea: extraterrestres o cosa parecida. Hay otras posibilidades (armas o aeronaves terrestres anómalas, experimentos sofisticados deliberadamente diseñados para confundir, etc), pero esto es a lo que nos referimos normalmente. No mareemos la perdiz.

En 2009 despertó gran interés esta luz espiral avistada sobre Noruega. Resultó ser una prueba fallida de un SLBM ruso RSM-56 Bulava.

En diciembre de 2009 despertó gran interés esta luz espiral avistada sobre Noruega. Resultó ser una prueba fallida de un SLBM ruso RSM-56 Bulava. La tercera etapa fracasó, imprimiendo al misil un movimiento rotacional incontrolado que fue dejando una estela de gases incandescentes con forma de espiral. Si la prueba no se hubiera dado a conocer, este avistamiento continuaría siendo un "objeto volante no identificado".

Según mi particular opinión, no es totalmente imposible que alguno de estos casos pudiera corresponderse con una visita extraterrestre. Pero no es totalmente imposible sólo por la sencilla razón de que es posible que existan civilizaciones extraterrestres y es posible que se puedan realizar viajes interestelares prácticos por medios que a nosotros aún se nos escapan. En ese caso, algún avistamiento podría ser alguna de estas visitas (y algo me dice que se parecería muy poco a lo que estamos acostumbrados a pensar). Eso es todo.

Como dije al principio, el cielo está lleno de cosas naturales y artificiales que hacen un montón de cosas. Y la atmósfera terrestre no es un cristal perfecto, sino un lugar bastante turbulento capaz de provocar fenómenos ópticos espectaculares a poco que las condiciones meteorológicas sean un poquito bordes (los espejismos superiores son especialmente interesantes al respecto del tema que nos ocupa, entre ellos el Fata Morgana… pero, de nuevo, esto no produce efectos electromagnéticos). En general, la probabilidad de que todos los casos OVNI constituyan fenómenos convencionales que no se pudieron identificar en su momento es altísima.

El hecho de que, después de tantos años de ufología, nadie haya sido capaz de aportar ni la más mínima prueba fehaciente de que alguno de ellos sea de naturaleza más extraordinaria constituye en sí mismo un argumento poderoso a favor del escepticismo, incluso del escepticismo radical. Algunos optan por explicar esta falta de pruebas mediante conspiranoias varias como los hombres de negro y demás (es increíble, tú, siempre eficaces al 100% hasta en el más inhóspito rincón del mundo, con la cantidad de patanes y metepatas que suele haber en esta clase de servicios). Por otra parte, la presencia de tanto estafador y espabilado en el mundillo obliga a exigir pruebas contundentes de cualquier afirmación. Y en general, afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias. Pero, a diferencia de otras creencias, no es imposible por completo. No, no lo es. Sólo altamente improbable. Y nadie tiene la respuesta: sólo el tiempo lo dirá. Eso sí, hace tiempo que albergo una opinión, y es que un contacto auténtico sería el fin de la ufología. Más que nada, porque la realidad siempre termina superando al más descabellado ejercicio de imaginación.

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¡Qué malo!Pschá.No está mal.Es bueno.¡¡¡Magnífico!!! (75 votos, media: 4,81 de 5)
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